El gobierno de Santa Fe, encabezado por Maximiliano Pullaro, ha cedido finalmente ante las demandas de la policía provincial, comprometiéndose a garantizar un salario mínimo de $1.350.000 para todos los efectivos policiales y penitenciarios.
Tras días de intensas protestas en Rosario, donde los uniformados exigían mejores condiciones laborales, el gobierno anunció importantes concesiones. Entre ellas, se destaca que un policía en zonas operativas podrá percibir un sueldo superior a los dos millones de pesos, incluyendo vales de comida.
El conflicto, que incluyó momentos de alta tensión como la agresión al jefe policial Luis Maldonado, se originó por reclamos salariales, condiciones laborales precarias y problemas de salud mental. El suicidio de un suboficial de 32 años fue el detonante que visibilizó la crítica situación de los efectivos.
El ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, prometió levantar las sanciones a los policías, implementar mejoras en salud mental y revisar el régimen horario de trabajo. Además, se comprometió a que ningún efectivo tendrá un ingreso inferior a la canasta básica.
Finalmente, tras intensas negociaciones nocturnas, los policías acordaron volver a sus tareas mientras continúan sus reclamos, marcando un punto de inflexión en las relaciones entre la fuerza policial y el gobierno provincial.







