Pasó. Con la expectativa que iba a generar. Y que generó. Se presentó en FM La Patriada, el lanzamiento del quinto disco solista del Indio Solari , El ruiseñor, el amor y la muerte. Se hizo en un clima que se sabía amistoso, es decir, no crítico. Y también con una impronta independiente (cooperativa), como volviendo a la vida los orígenes que motivaron la «gran», la más importante conformación del Indio Solari (sujeto y objeto de esta presentación): Los Redondos.
¿Qué pasó? Se edita su quinto disco solista del cantante de Paricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Y, aunque ya se habían lanzado oficialmente dos temas («Stranger Danger» y «El martillo de las brujas»), también hubo circulación de un tercer track, el que da nombre al disco. Y más: otras filtraciones por redes.
Hoy hagamos Patria! Escuchemos @FMLaPatriada #IndioEnLaPatriada @MarceloFigueras pic.twitter.com/XwO30P6i3w
— Marcel♟ (@MarcelHromek) July 26, 2018
Y, a las 10 de la noche, cual cenicienta adelantada, el mundo se detuvo. Y se detectó lo que va evolucionando (¿será así?) en las aves: de pajaritos (leit motiv del anterior álbum, a ruiseñores, que guían el nuevo).
Entre otras cosas, muchas de ellas interpretadas o tamizadas por el conductor de la emisión (clarificantes, manifiestamente amigables pero, sobre todo, analíticas de la envergadura de la figura y de la obra de Solari), se constata que el incipiente ámbul oscila entre lo festivo y lo oscuro, que habla y hace cuerpo en la idea de la muerte, que hay rock y hay pop, y que la voz del Indio está tan presente como también se oculta. Como cediendo lugar.
Figueras habla de disociación entre la alegría y lo que está contando. Real. Y efectivo. Conviviendo, como en otros de los tracks: «La oscuridad», «El ruiseñor, el amor y la muerte», «El martillo de las brujas», «Ostende hotel».
«Hay voluntad del Indio de retirarse para que nada interfiera en el poder esencial de la canción», sintetiza Figueras. Y el disco cierra con «El que la seca la llena», el mandato popular que dictamina que el que consume el último trago, se obliga a reponerlo. Ni más ni menos que el principio, o el fin. O la respetuosa y agridulce incertidumbre artística que le permite al Indio cambiar radicalmente la letra de su última canción, para hacer ambiguo el mensaje y, a su vez, convertir «los amores se cruzan siempre con la tristeza», en un camino que se cruza «con alegría».
Fuente: La Nación







