Taylor Swift ha presentado una solicitud formal ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para registrar su voz como marca comercial. Esta medida responde a la creciente preocupación en la industria del entretenimiento sobre el uso malintencionado de inteligencia artificial para replicar voces e identidades artísticas sin consentimiento.
El trámite presentado por la cantante incluye dos grabaciones en las que se identifica y promociona su trabajo discográfico más reciente. Con este registro, Swift busca establecer un vínculo legal entre su voz y su identidad profesional, creando una barrera legal contra usos indebidos de contenidos generados por tecnología de IA.
La decisión de Swift llega después de que expresara públicamente su preocupación sobre la circulación de material falso. "Esto acrecentó mis miedos sobre la IA, y los peligros de divulgar desinformación", manifestó la artista tras la difusión de una imagen manipulada vinculada a la campaña política de Donald Trump.
Swift no es la primera celebridad en tomar esta iniciativa. A principios de año, el actor Matthew McConaughey realizó una presentación similar para evitar que su voz sea utilizada sin autorización en sistemas de inteligencia artificial. Además, en 2023, Scarlett Johansson inició acciones legales contra una aplicación que habría replicado su imagen para fines comerciales, estableciendo un importante precedente legal.
Mientras varios estados estadounidenses avanzan en la regulación de estos usos, artistas y referentes de la industria continúan explorando herramientas legales para proteger sus identidades. El panorama actual evidencia la necesidad urgente de marcos normativos que equilibren la innovación tecnológica con los derechos de los creadores y personalidades públicas.







