Fue Bane, el villano que dejó al borde de la muerte a Batman en El caballero de la noche asciende. Y, para componer al enmascarado personaje, Tom Hardy tuvo que ganar mucho peso y masa muscular, un desafío para cualquier actor que busca transformarse frente a las cámaras.
En diálogo con The Daily Beast, Hardy explicó que aún sufre las consecuencias de su transformación para el film de 2012. «Siempre pagás un precio por cualquier cambio físico drástico al que te sometés. Cuando era más joven no me costaba tanto someter mi cuerpo a esta presión, pero a medida que llegas a tus 40 tenés que ser más cuidadoso y consciente. Ganás mucho peso y después no tenés tiempo de entrenar porque estás filmado; tu cuerpo nada en dos direcciones al mismo tiempo. Y después de filmar, estás cansado y tenés que volver a cambiar y volver a tu forma nuevamente para tu próxima película. Moverte de un extremo a otro tiene un costo», aseguró.
«No dañé mi cuerpo, pero estoy más dolorido de lo que solía estar. Comparado con Christian Bale, mis cambios no han sido para nada extremos pero lo poco que hice, lo siento. Tengo articulaciones que hacen ‘click’, que probablemente no deberían hacer ‘click’. Cargar a mis hijos es más difícil de lo que solía ser pero… ¡no se lo digan!», bromeó.
Fuente: La Nación







