La clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana el 30 de julio de 2026, tras superar por penales a O'Higgins en territorio chileno, trajo consigo una decisión inusual del plantel que ahora tendrá consecuencias económicas para la institución.
A pesar del alivio por asegurar el pasaje a la siguiente instancia, la noche se vio marcada por una determinación llamativa: ningún jugador se detuvo a hablar con los periodistas en el campo de juego. Aunque Leandro Paredes brindó declaraciones en la zona mixta, explicando que el silencio se debía al "malestar de no haber hecho el partido que habíamos planificado", esta acción no fue suficiente para evitar la sanción de Conmebol.
La organización del torneo continental exige por reglamento que al menos un futbolista del plantel ofrezca declaraciones posteriores al partido ante la señal de transmisión oficial. Al no cumplirse este protocolo durante el encuentro en el campo de juego, Boca deberá abonar una multa de 10.000 dólares, según trascendió a partir del 31 de julio de 2026.
El entrenador Rodolfo Arruabarrena fue quien debió enfrentar la conferencia de prensa posterior al cotejo. Consultado sobre los motivos del silencio de sus dirigidos, el director técnico optó por la mesura y reflexionó sobre el estado anímico del equipo, expresando: "Tengo buenos jugadores. Hay una cuestión anímica y hay una cuestión de rebeldía".
La actitud del plantel refleja la tensión vivida durante el encuentro y el descontento con la presentación realizada, aunque la decisión colectiva de no hablar con los medios resultó en una sanción económica que deberá ser abonada por la institución "Xeneize".







