A su arribo a Tel Aviv procedente de Arabia Saudita, el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su esperanza de una cooperación entre los aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, en la segunda parada de una gira de nueve días que busca, entre otras cosas, evaluar las condiciones para relanzar el proceso de paz entre Israel y Palestina.
Pero el mandatario no pudo evitar preguntas sobre la crisis política que enfrenta en su país, y junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se defendió de acusaciones de que compartió secretos con Rusia y dijo que nunca había precisado que Israel era la fuente de esa información de inteligencia.
Al término de un encuentro con Netanyahu en Jerusalén, el presidente afirmó que «nunca mencionó la palabra o el nombre de Israel» en su conversación del 10 de mayo en la Casa Blanca con el canciller ruso, Serguei Lavrov, y el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak.
Varios medios de prensa informaron que Trump compartió con los funcionarios rusos información de inteligencia que le había suministrado Israel sobre la amenaza del grupo Estado Islámico (EI), aunque no que el mandatario había dicho de dónde había obtenido la información. La noticia agravó el escándalo en Estados Unidos por las sospechas de que Rusia ayudó a la campaña de Trump a ganar las elecciones del año pasado y por la reciente decisión del presidente de echar al jefe del FBI, que investigaba el caso, además de poner en duda la reserva de Washington frente a sus aliados.
Fuente: Télam







