En medio de una profunda crisis habitacional en Estados Unidos, Donald Trump ha anunciado dos medidas drásticas para transformar el mercado inmobiliario y devolver la accesibilidad a la vivienda.
La primera propuesta busca prohibir a Wall Street la compra de viviendas unifamiliares. Trump argumenta que las grandes corporaciones e inversores institucionales han estado acaparando propiedades, reduciendo las opciones para compradores individuales y elevando artificialmente los precios.
Como segunda estrategia, el expresidente planea destinar 200.000 millones de dólares a la compra de bonos hipotecarios para reducir las tasas de interés y hacer más accesible el crédito para familias estadounidenses.
Estas medidas llegan en un momento crucial, a menos de un año de las elecciones de medio término, cuando el costo de vida se ha convertido en una preocupación central para los votantes. Por caso, Trump responsabilizó directamente a la administración de Joe Biden por la actual crisis inmobiliaria.







