El presidente Donald Trump ha lanzado un ambicioso Consejo de la Paz en el Foro Económico Mundial de Davos, generando tanto expectativas como dudas en la comunidad internacional. La iniciativa, que busca promover la resolución de conflictos globales, cuenta con la participación de aproximadamente 35 países, entre ellos Argentina, Israel, Arabia Saudita y varios países de la OTAN.
El consejo tendrá un mandato inicial de tres años, con una membresía que puede extenderse mediante una contribución de 1000 millones de dólares. Trump ha enfatizado que "esto no es de Estados Unidos, sino para el mundo", sugiriendo que podría eventualmente reemplazar algunas funciones de la ONU.
Entre los países que han aceptado participar se encuentran naciones de Medio Oriente, Asia y América Latina. Sin embargo, potencias como Rusia, China y Ucrania aún no han confirmado su participación, mostrando cautela ante la iniciativa.
Algunos países europeos como Noruega, Suecia y Francia han rechazado la invitación, argumentando preocupaciones sobre su estructura y gobernanza. El consejo tendrá inicialmente un enfoque en Gaza, con la capacidad de desplegar una Fuerza Internacional de Estabilización temporal.
La propuesta de Trump genera división internacional: mientras algunos la ven como una oportunidad para la paz, otros la consideran un intento unilateral de modificar la arquitectura diplomática global. El tiempo dirá si este Consejo de la Paz logra sus ambiciosos objetivos.







