Por primera vez desde que llegó a la Casa Blanca, Donald Trump se reunirá mañana con su par chino, Xi Jinping, un encuentro entre potencias que el presidente estadounidense definió como «difícil» y al que China dio «máxima prioridad», y que tendrá el arsenal nuclear de Corea del Norte como eje u obstáculo central.
A pocas horas de la cita en la mansión de Trump en el sureño estado de Florida -un día con banquete, paseo ocasional, pero sin partido de golf-, Corea del Norte volvió a probar un misil de medio alcance y metió presión para discutir el programa nuclear de Pyongyang, un tema que Estados Unidos quiere instalar.
Trump, en una entrevista reciente, le exigió a China «resolver» el asunto de Corea del Norte porque si no «lo haremos nosotros» y aseguró que la «amenaza» del régimen del líder Kim Jong-un, que ha probado cinco bombas atómicas desde 2006, «será uno de los primeros puntos a tratar con Xi». «China tiene una gran influencia sobre Corea del Norte y decidirá si ayudarnos. Si lo hace, será bueno para China, y si no, no será bueno para nadie», aseguró Trump.
La reunión en la mansión de Mar-a-Lago -bautizada la Casa Blanca de Invierno- será entre dos hombres con estilos muy disímiles -uno, un desbocado empresario y novato líder; el otro, un cauteloso con fama de táctico duro que lleva desde 2013 las riendas del gigante asiático- pero con algo en común: su retórica sobre restaurar sus naciones y llevarlas a la grandeza.
Fuente: Télam







