El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al canciller ruso, Serguei Lavrov, en su reunión de mayor nivel con un funcionario de ese país desde que llegó al poder y un día después de haber echado al director del FBI, James Comey, que investigaba los presuntos lazos entre Moscú y el equipo de campaña del mandatario.
Lavrov no esquivó la polémica y en un claro desafío a los políticos, analistas y periodistas que acusan a Trump de querer esconder sus vínculos secretos con el Kremlin, aseguró que es «humillante» para la sociedad estadounidense pensar que un país extranjero pueda controlar la situación política en Washington,
Tras una reunión de 40 minutos, en lugar de los 20 programados inicialmente, Trump apareció en la sala de prensa junto al ex secretario de Estado Henry Kissinger, ante la sorpresa de los periodistas que esperaban encontrarse con Lavrov y el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, quienes ya se habían retirado de la Casa Blanca.
En unas breves declaraciones, Trump dijo que la decisión de despedir al ex director del FBI no afectó la reunión con el diplomático ruso, a la cual calificó de «muy buena». No brindó más detalles. Más tarde, el mandatario contó que exigió a Moscú que aumente sus esfuerzos para frenar al gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, y para trabajar hacia una salida del conflicto en Siria, eje central del encuentro, según informó un comunicado divulgado por la Casa Blanca.
Fuente: Télam







