Un seguidor de Boca Juniors identificado como Nahuel Jeremías Maldonado, de 29 años, fue detenido en el estadio Mineirao de Belo Horizonte durante un partido de la Copa Libertadores contra Cruzeiro. La detención se produjo tras realizar gestos racistas dirigidos hacia los aficionados locales. Según la legislación brasileña, la injuria racial es considerada un delito imprescriptible que no permite el pago de fianza, por lo que Maldonado permanecerá bajo custodia.
El incidente quedó registrado en un video difundido por Globo Esporte donde se observa al hincha señalando su color de piel y realizando gestos con las orejas en alusión a monos. Los agentes de seguridad privada presentes en la tribuna destinada a los seguidores de Boca advirtieron la conducta y solicitaron la intervención policial, tras lo cual Maldonado fue identificado y trasladado fuera del sector. En paralelo, se registró un intercambio de insultos entre ambas hinchadas, con aficionados de Cruzeiro agitando billetes como burla hacia los argentinos, una práctica recurrente en enfrentamientos entre equipos brasileños y argentinos.
La legislación deportiva brasileña establece en el artículo 201 de la Ley General del Deporte que las penas por actos de violencia o desorden en eventos deportivos se duplican cuando se trata de delitos racistas o cometidos contra mujeres. Esta normativa refuerza el compromiso de las autoridades con la erradicación del racismo en el fútbol.
Más allá del episodio racista, el partido fue marcado por una tensión creciente entre ambos planteles. Cruzeiro se impuso 1-0 con gol de Villarreal, pero en los minutos finales estalló una gresca cuando Matheus Pereira enfrentó a Leandro Paredes, generando una caída aparatosa que desencadenó múltiples empujones y manotazos. El árbitro Ostojich solo amonestó a Ayrton Costa a pesar de los múltiples incidentes. Previamente, la expulsión de Adam Bareiro antes del descanso había condicionado significativamente el desarrollo del encuentro.
Tras el partido, Paredes cuestionó las decisiones arbitrales, afirmando que "ninguna de las dos tarjetas a Bareiro son amarilla" y criticando que los árbitros se conviertan en protagonistas del partido. El volante xeneize reconoció que el equipo hizo "un partido muy digno con uno menos" y enfatizó la necesidad de mejorar en los aspectos que controlan. Respecto a la gresca final, optó por restarle importancia, considerándola parte natural del juego.

