Una nueva ronda de negociaciones para la paz en Siria comenzará este lunes en la capital de la República de Kazajistán, Astaná, donde se cruzarán el gobierno sirio y las facciones rebeldes, con el auspicio de Rusia como garante del bloque gubernamental y de Turquía, por la oposición, mientras que Occidente será observador.
El encuentro se centra en la consolidación del frágil alto el fuego en vigor desde el pasado 30 de diciembre. Pese a que los organizadores insisten en que se trata de un esfuerzo complementario al de Ginebra e invitaron a la ONU y a Estados Unidos, diversos analistas ven en la convocatoria un intento de desplazar a Occidente como mediador y reducir su influencia en el conflicto, que cumplirá seis años en marzo y que provocó una de las mayores crisis políticas de refugiados, informó la agencia de noticias DPA.
Las conversaciones, que durarán dos días y serán a puerta cerrada, «serán indirectas» según dijo Osama Abu Zeid, el portavoz del Ejército Libre Sirio (ELS), que lidera la oposición armada en las conversaciones de Kazajistán. Además declaró: «Las negociaciones no tienen sentido si la gente en cuyo nombre negociamos está siendo asesinada».
“Si las negociaciones son exitosas, estamos a favor de las negociaciones. Si fracasan, desgraciadamente, no tendremos otra opción que seguir combatiendo”, advirtió Osama Abu Zeid, portavoz de la delegación rebelde.
La cumbre de Astaná también vela por el inicio de un nuevo esfuerzo para acabar al fin con los seis años de guerra civil que causó cientos de miles de muertos, desplazó a la mitad de la población del país y provocó un éxodo de refugiados a los países vecinos y Europa.
En números frescos, se estiman 400.000 personas asesinadas desde marzo de 2011, víctimas de este conflicto que comenzó como una revuelta contra el poder de Assad en el contexto de los movimientos de la Primavera Árabe y pronto derivó en una guerra civil.
El líder rebelde Mohammad Alloush declaró que la oposición está “lista para ir al fin del mundo” con tal de frenar el derramamiento de sangre en Siria.
Tras una hora de conversaciones indirectas entre los bandos, Alloush dijo a la prensa que los rebeldes”son hombres de paz, y al mismo tiempo caballeros de guerra”. Atacó al gobierno de Assad, calificándolo de estado “terrorista” y apuntó que solo si la tregua se convierte en una “realidad sobre el terreno” se podría avanzar al diálogo político.
Fuente: agencias







