Medios AZ
Una gala benéfica que sigue creciendo
Destacado

Una gala benéfica que sigue creciendo

Tras la proyección de un video que en pocos minutos resume con emotivos testimonios los orígenes de la bailarina Marianela Nuñez, el gimnasio del Club Alemán Villa Ballester -convertido en un...

Tras la proyección de un video que en pocos minutos resume con emotivos testimonios los orígenes de la bailarina Marianela Nuñez, el gimnasio del Club Alemán Villa Ballester -convertido en un teatro- celebra de viva voz desde las tribunas. Si no fuera por las sillas alineadas sobre la cancha de deportes o alguna que otra sutileza técnica, uno podría trasladarse mentalmente a una sala de teatro.

Estructurado en tres tramos, el primero estuvo dedicado al repertorio clásico. El espectáculo abrió, claro, con Marianela Nuñez interpretando el segundo acto de La Bayadera con su partenaire de la vida, Alejandro Parente. Curiosamente, o no tanto, este título será el próximo con que se encuentre la figura del Royal Ballet cuando regrese a Inglaterra. Con una particularidad: Makarova, la célebre coreógrafa, le asignará los dos roles principales, alternativamente con Natalia Osipova, en las distintas funciones. Volviendo al conurbano, la que está en escena es Nikiya en un segundo acto blanco, muy Petipa, enamorada también en las sombras.

La dificultad técnica del Grand Pas Clasique es conocida y, de todas formas, es imposible no reparar en ese carácter cada vez que se lo ve. La pareja de Gustavo Carvalho y Melissa Oliveira, dos brasileños magníficos que integran el Ballet Nacional del Sodre de Uruguay, dio catédra de virtuosismo respondiendo a los saltos, giros y equilibrios con destreza, precisión y gracia. Con El talismán en poder de dos bailarines del Teatro Colón, se instaló en la conversación un hecho que ya parece anticipar una conclusión del año: Jiva Velázquez tiene todos los números para quedarse con el premio revelación de 2018. Aquí bailó con Emilia Peredo Aguirre, otra joven que va ganando terreno en la compañía oficial.

Folklórica, tal vez su faceta menos vista, Nuñez jugó luego a ser la luna en una chacarera que bailó con un paisano del Ballet Folklórico Nacional (Cristian Vattimo), que imploraba como Atahualpa bajarla del cielo. Sin corte, en Homenaje a Norma y Nydia Viola, la compañía entera copó la escena, con la protagonista de la noche integrada en una «Danza del trigo», y un final bien argentino y festivo, a once mil kilómetros de su otra «casa».

Fuente: La Nación

Más noticias