Boca Juniors se llevó una ajustada victoria 1-0 sobre River Plate en el Superclásico disputado este domingo en el estadio Monumental. El gol llegó desde el punto de penal convertido por Leandro Paredes tras una mano de Lautaro Rivero, en un partido que mantuvo el dominio repartido pero cerró con fuertes reclamos del equipo local.
El foco de atención se posó inmediatamente en Héctor Paletta, quien operaba desde la cabina del VAR. El árbitro quedó en el epicentro de la controversia al no convocar al árbitro principal Darío Herrera para revisar una jugada polémica en los minutos finales: un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área que expertos como Javier Castrilli consideraron claramente penal. Esta decisión desató la indignación en el ambiente millonario.
El director técnico de River, Eduardo Coudet, no dudó en señalar la inconsistencia durante su conferencia de prensa. Recordó que minutos antes, en una situación similar, Herrera había cobrado falta a favor de Boca Juniors tras un empujón de Maximiliano Salas. La falta de uniformidad en los criterios arbitrales alimentó aún más la controversia.
En los pasillos del Monumental reinaba el descontento. Voces cercanas a los secretos de la AFA susurraban que "Paletta está en la joda" y lo señalaban como alguien que respondería directamente a Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Estos cuestionamientos no eran sorpresa: los hinchas de River ya lo habían apuntado como sospechoso cuando se confirmó que sería el encargado del VAR.
Un antecedente refuerza las sospechas en Núñez: Paletta posee un vínculo directo con el mundo Boca Juniors. Su hermano Gabriel jugó en el club entre 2007 y 2010 y alguna vez declaró que "toda mi familia es hincha de Boca, y yo a veces lo iba a ver". Este dato, sumado a las decisiones del domingo, alimenta las especulaciones sobre posibles favoritismos en la conducción arbitral.







