Durante 2025, Argentina experimentó un récord histórico en turismo emisivo, con 11,9 millones de argentinos viajando al exterior, mientras solo 5,3 millones de turistas extranjeros ingresaron al país. Este fenómeno generó un saldo negativo de 6,6 millones de personas, el más alto en una década.
El tipo de cambio favorable estimuló significativamente los viajes al exterior, provocando un impacto económico sustancial. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reveló que el déficit en la balanza turística alcanzó los US$4054,2 millones, con los argentinos gastando US$7164,2 millones en el extranjero.
Diferentes estimaciones refuerzan esta tendencia. Mientras el Indec presenta sus datos a través de encuestas, el secretario de Turismo Daniel Scioli calcula un déficit de US$6935 millones. Consultoras privadas como Empiria incluso proyectan cifras superiores, cercanas a los US$9200 millones.
Este desbalance resulta particularmente crítico en un momento donde el gobierno necesita acumular reservas. Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, señala que el problema va más allá del tipo de cambio, involucrando aspectos estructurales como infraestructura, transporte y servicios turísticos.
La situación refleja no solo un récord en viajes, sino también los desafíos económicos y estructurales que enfrenta Argentina en el sector turístico internacional.







