Con medidas de seguridad sin precedentes, comenzó el examen de residencias para médicos en la Ciudad de Buenos Aires. Aproximadamente 6000 profesionales debieron pasar por escáneres de cuerpo completo y guardar celulares, relojes inteligentes y dispositivos electrónicos en bolsas Faraday especiales antes de acceder a las aulas de las facultades de Ciencias Médicas y Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El récord de inscriptos se evidenció desde las 7 de la mañana, cuando largas filas rodeaban las manzanas alrededor de ambas sedes. Un total de 8631 profesionales compiten por 1200 cupos disponibles en instituciones públicas y privadas que adhirieron a la jurisdicción porteña, incluyendo hospitales de la UBA, Hospital Italiano, Hospital Alemán, Instituto Fleni, Cemic y otros sanatorios. Los exámenes fueron trasladados con custodia policial desde la Universidad Tecnológica Nacional, manteniéndose el mismo protocolo de seguridad durante toda la jornada.
Esta separación del examen unificado responde a sospechas de fraude durante la evaluación de 2025, cuando al menos un médico utilizó anteojos inteligentes para responder el cuestionario. Hasta el año pasado, la Ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Nación compartían esta evaluación anual. Ahora, los postulantes que desean ampliar sus opciones deben rendir exámenes por separado en cada jurisdicción, duplicando o triplicando los días de preparación final y los trámites administrativos.
Los controles de seguridad fueron exhaustivos en ambas sedes. El personal utilizó detectores manuales, escáneres portátiles de bolsos y verificación de documentación en mesas especialmente dispuestas. En la Facultad de Medicina, se instaló incluso un escáner de bolsos portátil en la vereda para agilizar el ingreso de los más de 3800 postulantes asignados a esa sede. El comienzo de la evaluación se demoró aproximadamente una hora debido a estos protocolos.
Los postulantes se prepararon intensamente durante meses, utilizando cursos privados, apuntes de la carrera y herramientas digitales como ChatGPT para generar preguntas y resúmenes. Las especialidades más solicitadas fueron psiquiatría y pediatría, aunque también hubo gran demanda en anestesiología y otras disciplinas. A las 10 en punto, el viceministro de Salud porteño dio inicio formal a la evaluación, con 2,5 horas disponibles para responder el cuestionario.
Aunque muchos postulantes cuestionaron el cambio de sistema, considerándolo "un retroceso", otros destacaron aspectos positivos de la organización, como la separación entre profesionales con más o menos de cinco años desde el egreso. La jornada transcurrió sin incidentes, con miles de médicos compitiendo por sus vacantes en el sistema de salud porteño, reflejando la alta demanda de formación especializada en la medicina argentina.







