El crimen económico representa uno de los mayores desafíos para los Estados modernos. En la actualidad, las organizaciones delictivas operan sin fronteras, moviendo dinero, ocultando bienes y actuando en múltiples jurisdicciones con una velocidad que dificulta el seguimiento de los fondos ilícitos. Fraude, lavado de activos, corrupción, ciberdelitos y crimen organizado comparten una característica fundamental: ya no reconocen límites geográficos.
Del 23 al 30 de agosto, Argentina participó activamente en el 43° Cambridge International Symposium on Economic Crime, celebrado en Jesus College, Cambridge, Reino Unido. Bajo el lema "Recuperación de activos y Estado de derecho", este encuentro reunió a más de 120 sesiones y workshops con participantes de más de 100 países, incluyendo funcionarios, jueces, fiscales, abogados e investigadores. La delegación argentina presentó a varios speakers en diferentes paneles, entre ellos Marcelo Ruiz —impulsor de la presencia argentina en el Symposium durante tres décadas—, Mariano Cúneo Libarona (ex Ministro de Justicia), Miguel Kessler (fiscal de Ciberfraude de la Ciudad) y Milagros Ruiz (asesora de la Secretaría de Crimen Organizado y Narcotráfico).
La participación argentina en Cambridge tiene raíces profundas. Hace aproximadamente treinta años comenzó una presencia regular impulsada por Marcelo Ruiz, generando vínculos sostenidos que permitieron construir redes profesionales entre especialistas argentinos e internacionales. Con el respaldo de las embajadas de ambos países, esta delegación se convirtió en un espacio de intercambio entre profesionales del Estado, la Justicia y el ámbito académico, fortaleciendo la cooperación institucional bilateral en materia de seguridad y delito transnacional.
El encuentro contó con la participación de destacadas autoridades internacionales, como Adrian Foster (Chief Crown Prosecutor del Reino Unido), William Lyne (Director de Ciberdelitos de la Metropolitan Police), Ellie Reeves (Attorney General de Inglaterra y Gales), Giles Thomson (presidente del GAFI), Kim Campbell (ex primera ministra de Canadá) y Matthew Wagstaff (director del Serious Fraud Office). Esta diversidad de perfiles permitió que diseñadores de políticas públicas, investigadores y operadores judiciales intercambiaran experiencias en un mismo espacio.
El eje central del Symposium fue la recuperación de activos obtenidos ilícitamente. Si bien la persecución penal puede identificar y condenar a los integrantes de organizaciones criminales, dejar el dinero en manos de delincuentes permite que la estructura económica del delito sobreviva. Por eso, las investigaciones modernas buscan no solo quién cometió el delito, sino también rastrear cuentas bancarias, sociedades, inversiones e inmuebles adquiridos para ocultar su origen ilícito. Cuando estos activos se encuentran en diferentes países, se requieren mecanismos de cooperación judicial que respeten el Estado de derecho.
Para Argentina, mantener y fortalecer su participación en Cambridge significa seguir siendo parte de una discusión internacional cada vez más vital: cómo desarticular las estructuras económicas del crimen organizado sin comprometer los principios y garantías del Estado de derecho. Esta presencia consolida el compromiso del país con la cooperación internacional contra el delito transnacional.







