Alfajores Baltazar S.A., empresa reconocida por su marca Alfa Pampa, atraviesa actualmente una profunda crisis económica que la llevó a solicitar un concurso preventivo. La decisión fue oficializada el 10 de julio de 2026 por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial 27, bajo la dirección de la jueza María Virginia Villarroel, reflejando las dificultades estructurales que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en el contexto económico actual.
El deterioro de la compañía es evidente en sus números: la producción mensual cayó drásticamente de 1.200.000 unidades a aproximadamente 750.000 unidades, lo que representa una reducción del 37,5% en su capacidad operativa. Esta caída expone una brecha crítica entre la infraestructura instalada y la demanda real del mercado, obligando a la empresa a reestructurar completamente su personal y operaciones.
El concurso preventivo permite que Alfajores Baltazar continúe operando mientras negocia con sus acreedores una propuesta de pago para regularizar su pasivo. Los acreedores tienen hasta el 9 de octubre de 2026 para presentar sus reclamos ante la síndica designada, Claudia Raquel Bareiro. El proceso se extenderá más de un año, con el período de exclusividad venciendo el 13 de agosto de 2027, fecha límite para alcanzar un acuerdo vinculante.
La trayectoria de la empresa contrasta con su situación presente. Fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, comenzó con una máquina usada y una producción modesta de 80.000 unidades mensuales. Durante la pandemia de coronavirus (2020-2021), la compañía experimentó su mejor momento: logró ingresar a las grandes cadenas de supermercados y comenzó a exportar, aprovechando las disrupciones logísticas que afectaban a sus competidores.
Sin embargo, el escenario cambió abruptamente. La retracción del consumo nacional generó una disminución severa en los pedidos comerciales, exponiendo una vulnerabilidad crítica de las pymes alimenticias: cuando la demanda se contrae, la capacidad productiva ampliada se convierte en un costo fijo insostenible. Para Alfajores Baltazar, la estructura de costos sobredimensionada resultó incompatible con los ingresos actuales, forzando la solicitud del concurso preventivo como mecanismo de protección legal.







