El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó el 14 de mayo que la inflación de abril en Argentina alcanzó el 2,6%, marcando un quiebre importante en la tendencia alcista que caracterizó los últimos diez meses. Esta cifra representa una caída significativa respecto al 3,4% registrado en marzo, alineándose con las proyecciones tanto de organismos oficiales como de analistas privados.
En cuanto a los rubros con mayor incidencia, Transporte lideró con un aumento de 4,4%, seguido por Educación con 4,2% y Comunicación con 4,1%. También superaron el promedio nacional los aumentos en Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles, así como en Prendas de vestir y Equipamiento del hogar. En contraste, Alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron un comportamiento más moderado con apenas 1,5%, mientras que Salud y Recreación también quedaron por debajo del promedio general.
A nivel regional, el Gran Buenos Aires registró una inflación de 2,8%, seguido por el Noreste con 2,7% y la Patagonia con 2,6%. Las variaciones más bajas se observaron en Cuyo (2,1%), el Noroeste (2,5%) y la Región Pampeana (2,4%), evidenciando diferentes dinámicas inflacionarias según la zona del país.
El Banco Central de la República Argentina ya había anticipado esta desaceleración en su informe monetario más reciente, explicando que la reducción de la inflación en abril y mayo se debería a "la reversión de los factores estacionales y los shocks transitorios que presionaron en marzo". Esta interpretación coincide con la estrategia de desinflación que el Gobierno busca consolidar.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había adelantado días atrás que "la inflación de abril va a ser sustancialmente más baja que la de marzo" y expresó su confianza en que "a partir de junio se vienen los mejores meses". Estas declaraciones reflejan las expectativas del Ejecutivo respecto a la continuidad del proceso de moderación de precios en los próximos meses.







