El Gobierno argentino formalizó la compra de 235 vehículos Stryker y aviones F-16 daneses para el Ejército Argentino en un acuerdo con Estados Unidos. Si bien el objetivo es modernizar capacidades logísticas y mejorar la movilidad de la décima brigada mecanizada, la decisión genera polémica por el deterioro salarial del personal militar. Según la diputada nacional Agustina Propato, vicepresidenta de la Comisión de Defensa, los militares han acumulado una pérdida de 80 puntos porcentuales de poder adquisitivo desde 2023.
Propato sostuvo que el atraso salarial ha derivado en un proceso de bajas que alcanza a 19.000 efectivos, mientras que el 70% de los integrantes de las Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad perciben ingresos por debajo de la canasta básica alimentaria. La legisladora cuestiona la sustentabilidad del reequipamiento en este contexto, afirmando que existe una "disonancia cognitiva" entre la inversión en defensa y el deterioro de las condiciones laborales. Aunque el Ejecutivo ofreció bonos de $50.000 a los militares durante 2026, Propato considera esta cifra insuficiente frente al atraso acumulado.
La diputada vinculó directamente el problema salarial con el pluriempleo, fenómeno que describe como "uberización" de las Fuerzas Armadas. Propato señaló que intentos previos de reestructuración de haberes fueron interrumpidos y propuso restablecer el programa de jerarquización salarial. Además, insistió en que no es posible construir un sistema de defensa sin atender al capital humano, advirtiendo que la pérdida de profesionales y la expansión del pluriempleo generan una desprofesionalización de las fuerzas que impide completar los cuadros en los regimientos.
Otro cuestionamiento de Propato se dirige a la falta de transparencia. Denunció la existencia de decretos secretos vinculados con programas de defensa, lo que impide conocer detalles del equipamiento, su mantenimiento y los componentes de los nuevos sistemas. La legisladora afirmó que esta opacidad limita cualquier evaluación sobre el impacto fiscal de las compras y genera incertidumbre entre el personal militar y civil ante reorganizaciones y cambios institucionales como la disolución de IOSFA.
Respecto al equipamiento adquirido, Propato cuestionó la actualidad tecnológica de los sistemas. Sobre los aviones F-16 daneses, afirmó: "Nosotros estamos comprando aviones de cuarenta años de antigüedad", señalando que mientras Argentina avanza con F-16, otros países ya se orientan a modelos más nuevos como el F-35. En el caso de los blindados Stryker, destacó que el acuerdo permitió acceso a costo simbólico, pero advirtió que la viabilidad del programa depende de capacitación del personal y costos de mantenimiento asociados.
Propato aclaró que celebra la inversión en defensa y es autora de un proyecto en Unión por la Patria para incrementar el presupuesto del área hasta el 2% del PBI en tiempo de paz. Su objeción central, sostuvo, no apunta a la idea de reequipar sino a si ese proceso puede sustentarse sin resolver la crisis salarial, la formación adecuada, el mantenimiento y las condiciones estables para el personal militar.







