El canciller Pablo Quirno se dirigió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York para exigir una transformación profunda del organismo multilateral. Advirtió que la ONU corre el riesgo de volverse "irrelevante" si no recupera su enfoque en el mandato fundacional y respaldó la candidatura de Rafael Grossi para la Secretaría General de la organización.
Durante la sesión convocada por China en su presidencia del Consejo durante mayo, Quirno planteó que la legitimidad de la ONU depende de su capacidad real para actuar. "Cuando esa capacidad se debilita, la Organización pierde autoridad y comienza a diluir la relevancia que le dio sentido a su creación", expresó. El canciller propuso avanzar hacia un multilateralismo que respete la soberanía estatal, administre sus recursos responsablemente y concentre su energía en mandatos concretos. "La retórica sin impacto erosiona la confianza e imposibilita la conducción", señaló.
Argentina articuló su posición en torno a cuatro principios clave: preservar la paz como eje ordenador de prioridades; aplicar subsidiariedad internacional para problemas que exceden la capacidad estatal; exigir diligencia institucional evaluando toda estructura por su utilidad real; y simplificar la normativa para facilitar libertad, comercio y prosperidad. Quirno enfatizó que "las instituciones no se reforman por inercia. Se transforman cuando los Estados tienen la voluntad de expresar con claridad lo que durante demasiado tiempo se ha evitado decir".
Respecto a la candidatura de Grossi, quien dirige actualmente el Organismo Internacional de Energía Atómica, Quirno fue categórico: la elección del próximo titular debe guiarse por mérito, experiencia, independencia y capacidad de gestión probada. "La Organización necesita un liderazgo con autoridad técnica, solvencia política y vocación de resultados, capaz de devolverle alma y predicamento a una estructura que debe reencontrarse con la memoria de su relevancia", afirmó.
El canciller también respaldó una reforma del Consejo de Seguridad para ampliar la membresía no permanente y mejorar su capacidad de reacción, alineándose con los señalamientos del Secretario General António Guterres, quien advirtió que la carta fundacional de la ONU "está en peligro" por la erosión del derecho internacional y las divisiones geopolíticas globales.
Para anclar la postura argentina en su tradición diplomática, Quirno citó a Carlos Saavedra Lamas, canciller entre 1932 y 1938 y primer latinoamericano en recibir el Premio Nobel de la Paz. "La estabilidad no se preserva con inercia, sino con liderazgo y claridad moral", recordó al retomar esa herencia histórica durante su intervención en Nueva York.







