A medida que Argentina avanza en el Mundial 2026, que se disputa desde el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá, el Gobierno enfrenta un dilema político: mientras la competencia concentra la atención pública, cualquier iniciativa política corre el riesgo de pasar inadvertida. "Toda la semana está perdida. Lo que hiciéramos, lo perderíamos", expresó un integrante de la mesa política en la previa a la semifinal de hoy entre Argentina e Inglaterra. Esta frase resume el diagnóstico que predomina en las filas libertarias sobre el impacto del megaevento deportivo.
En Casa Rosada existe consenso sobre cómo el torneo alteró la dinámica política cotidiana, particularmente la actividad legislativa, que el Gobierno buscaba reactivar tras la polémica del caso Adorni. Sin embargo, no todo es negativo para la administración. Algunas voces del oficialismo reconocen que el Mundial les proporciona un período temporal para sostener una agenda reducida sin que la inacción tenga costos políticos. "La existencia del Mundial nos da oxígeno para no hacer nada", sostuvo una fuente con acceso al despacho presidencial. En este contexto, la mesa política se reunió el martes 14 de julio en las oficinas del Ministerio del Interior, aunque tomó escasas definiciones más allá del trazado de plazos amplios y el repaso de la agenda legislativa.
Quienes miden la imagen del presidente Javier Milei precisan que la Copa del Mundo configuró uno de los factores que hizo posible el repunte en los números de popularidad durante julio de 2026. "Hubo una leve recuperación producto de la baja de la inflación, la baja del riesgo país, el logro de mejores tasas sumado a lo de Adorni y el humor social que produce el Mundial", enumeró una fuente en tema. Dentro del oficialismo conviven dos lecturas: por un lado, quienes creen que el final de un evento catalizador de expectativas siempre es negativo y, por el otro, quienes descartan que tenga impacto en la dinámica política. "Siempre el Mundial conviene a quien sea que esté en el Gobierno y cuánto más dure, mejor", plantearon desde una de las tribus violetas, mientras otros discrepan: "Esa es una lógica vieja. No va a cambiar nada cuando termine".
Por estas horas, el mandatario se encuentra en la quinta de Olivos siguiendo la disputa contra Inglaterra junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El asesor presidencial Santiago Caputo verá el partido desde sus oficinas en el Salón Martín Fierro, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, estuvieron en Casa Rosada. Fanático de Messi y defensor de Lionel Scaloni, Milei anticipó que si Argentina logra el bicampeonato, abrirá la Casa Rosada para los festejos y no descarta habilitar un asueto si se diera el triunfo.
A partir de la próxima semana, el Poder Ejecutivo deberá empezar a ordenar la hoja de ruta para dar inicio al tratamiento de reformas, pasado el receso invernal del Congreso. Este jueves 16 de julio, el día después del partido clave contra Inglaterra, el oficialismo se esperanza con conseguir el cuórum necesario para habilitar el debate del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. De avanzar en su sanción, la administración libertaria podría tachar una de las cuatro prioridades que fijó el mandatario. En la columna de pendientes quedarán la reforma electoral, las modificaciones en el régimen de Zonas Frías, los cambios en el articulado de Inocencia Fiscal y la reescritura de la Carta Orgánica del Banco Central. En Casa Rosada son optimistas respecto de Inocencia Fiscal, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, aunque ven más complejo el panorama para Zonas Frías y, especialmente, para la reforma electoral.







