Vélez Sársfield ha consolidado un modelo de negocio deportivo que trasciende las simples transacciones comerciales. Con la reciente venta de Tobías Andrada a River Plate y la salida de Florian Monzón hacia el Atlas de México en agosto de 2026, el club de Liniers demuestra que su fortaleza radica en la capacidad de reemplazar figuras con productos de sus divisiones inferiores. Jóvenes talentos como Thiago Aguirre (17 años), Luca Feler (18) y Thiago Silvero (20) asumen responsabilidades en el Torneo Clausura 2026 con naturalidad, confirmando que La Fábrica —nombre con el que se conocen las divisiones menores que entrenan en la Villa Olímpica— funciona como un engranaje perfecto de renovación constante.
Durante la última década (2015-2026), Vélez ha generado ingresos superiores a los USD 120 millones mediante la venta de futbolistas formados en sus categorías inferiores. Las operaciones más significativas incluyen a Thiago Almada hacia Atlanta United (USD 16 millones en 2022), Santiago Castro al Bologna de Italia (USD 13,8 millones), Christian Ordóñez al Parma (USD 12,4 millones), Matías Vargas al Espanyol (USD 12,1 millones) y Maximiliano Romero al PSV Eindhoven (USD 12 millones). También se sumaron transferencias de Santiago Cáseres al Villarreal (USD 11,4 millones), Nicolás Domínguez al Bologna (USD 10,9 millones), Máximo Perrone al Manchester City (USD 10,6 millones), Gianluca Prestianni al Benfica (USD 10,4 millones) y Álvaro Montoro al Botafogo (USD 9 millones), entre otros muchos jugadores que han generado importantes dividendos económicos para el club.
La influencia de La Fábrica en la selección argentina es innegable. Desde 2015 hasta agosto de 2026, 26 futbolistas formados en Vélez han participado en Mundiales y Juegos Olímpicos con la camiseta albiceleste. El recorrido inició con Ricky Álvarez en Brasil 2014 y continuó con Lautaro Gianetti y Lucas Romero en Río 2016. En Tokio 2020 participaron Thiago Almada y Hernán De la Fuente, mientras que en París 2024 estuvieron Joaquín García, Nicolás Otamendi y el propio Almada, quien se convirtió en campeón mundial con Argentina en Qatar 2022. Otamendi representa el caso más longevo, debutando en Vélez en 2009 y llegando a disputar los Mundiales de Rusia 2018, Qatar 2022 y Estados Unidos 2026 tras una exitosa carrera en Europa.
En torneos juveniles, la presencia velezana también ha sido constante. Lautaro Cano participó en el Mundial Sub 17 de Brasil 2019, mientras que en Indonesia 2023 estuvieron Franco Villalba, Juan Manuel Villalba y Maher Carrizo (vendido al Ajax por USD 7,2 millones). En el Mundial Sub 17 de Qatar 2025, Simón Escobar (17 años, lateral izquierdo que ya debutó en Primera) y Felipe Pujol representaron al club. En Mundiales Sub 20, la participación fue desde Nueva Zelanda 2015 con Leandro Rolón y Nicolás Tripichio, pasando por Polonia 2019 con Francisco Ortega, hasta Argentina 2023 con Valentín Gómez, Máximo Perrone y Matías Soulé. En Chile 2025, Vélez tuvo cinco representantes: Álvaro Busso, Tobías Andrada, Álvaro Montoro, Alejo Sarco y Gianluca Prestianni.
El plantel profesional actual refleja en tiempo real la fortaleza de esta cantera. Junto a Thiago Aguirre, integran el equipo del técnico Guillermo Barros Schelotto los arqueros Busso y Villalba; defensores como Thiago Silvero, Joaquín García, Jano Gordon, Simón Escobar, Alexis Pereyra, Ulises Piedrabuena y Leo Cristaldo; mediocampistas como Luca Feler, Thiago Villalba y Lucas Robertone; y delanteros como Dilan Godoy, Matías Arias, Lautaro Piola, Juan Cruz Policella y Álex Verón. En la preselección Sub 17 que prepara el Mundial de Qatar (19 de noviembre - 13 de diciembre de 2026), Vélez comparte con Boca Juniors el mayor número de representantes: Benjamín Vallejo, Facundo Salinas, Juan Policella y Stephen Kiki Ramos, extremo de 17 años nacido en Haití que debutó con la selección argentina el 29 de julio de 2026, convirtiéndose en el primer futbolista de origen haitiano convocado por la AFA.
Más allá de las cifras comerciales, Vélez sostiene una política de reinversión en La Fábrica que retroalimenta el proyecto: las ventas financian el semillero y el semillero produce las próximas ventas. La infraestructura de la Villa Olímpica, el trabajo de los cuerpos técnicos especializados y la incorporación temprana de juveniles al plantel profesional forman un ciclo virtuoso que garantiza continuidad competitiva. Cada emigración de una figura genera el espacio para que emerja un nuevo talento, perpetuando un modelo que ha posicionado a Vélez como uno de los principales exportadores de futbolistas de América Latina.







