El precio internacional del petróleo experimentó una caída significativa este martes, perforando por primera vez desde marzo la barrera de los US$80 por barril. Este descenso se produjo tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a más de tres meses de tensiones en Medio Oriente.
Las referencias globales registraron retrocesos importantes: el barril Brent, índice mundial, descendió más del 5% hasta ubicarse en US$78,60, mientras que el WTI, referencia del mercado estadounidense, cayó 6,3% llegando a US$75,65. La baja fue impulsada principalmente por la confirmación de la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una zona crítica para el comercio energético mundial por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro global de petróleo y gas.
En los mercados financieros, el impacto fue mixto. Wall Street mostró resultados dispares: el Dow Jones avanzó cerca de 1%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq operaron con leves retrocesos. Las bolsas europeas y asiáticas también cerraron con resultados variados. En Argentina, las acciones que cotizan en Nueva York registraron bajas de hasta 4%, mientras que el riesgo país se posicionó en 429 puntos básicos.
La normalización del tránsito marítimo en Ormuz reduce significativamente la presión sobre los precios del crudo, generando expectativas de mayor oferta en los mercados internacionales. Esta mejora en la disponibilidad de suministro podría tener consecuencias positivas para los consumidores.
En Argentina, la caída del petróleo abre nuevas perspectivas para el mercado de combustibles. Si la tendencia descendente se mantiene en las próximas semanas, podría aliviar parte de la presión sobre los precios internos de nafta y gasoil. Sin embargo, los especialistas advierten que estos efectos generalmente no se trasladan de forma inmediata al consumidor final.







