Guillermo Barros Schelotto eligió una frase de Carlos Bianchi para definir el momento de su Vélez: "Una victoria llama a otra victoria". Con 14 puntos en la Zona A del torneo Apertura, el técnico sabe que sus dirigidos terminaron exhaustos pero jugando bien, especialmente ante River. Sin embargo, evita relajarse y mantiene el mensaje claro: "Ahora hay que ganar el miércoles" ante Deportivo Riestra. No se trata de conformarse con haber bajado a Boca y River en 14 días, sino de confirmar que el equipo está en el camino correcto, tal como enseñaba el Virrey.
Bianchi estuvo presente en la cancha de Liniers y su influencia es evidente en el manejo del grupo. Barros Schelotto aplica sus enseñanzas no solo en lo futbolístico sino también en el trato con los jugadores, especialmente cuando deben enfrentar sus antiguos clubes. Así lo hizo con Manuel Lanzini, exjugador de River, a quien le pidió que escriba su propia historia en Vélez en lugar de pensar en demostrarle algo al Millonario. La estrategia funcionó: Lanzini anotó un golazo y tuvo una actuación excelente.
El Vélez de los Mellizos juega con un esquema 4-2-3-1 ofensivo donde todos los futbolistas pueden definir. Laterales que atacan por dentro o fuera, ataques respaldados con cuatro o cinco receptores en el área: así llegan los goles de Pellegrini, Andrada, Lanzini y compañía. No hay un único "faro finalizador", sino un equipo donde la experiencia se mezcla con la juventud. Matías Pellegrini brilla como enganche, Tobías Andrada (19 años) explota con presencia en ambas áreas, y hasta Alex Verón, de apenas 17 años, ingresa sin temor. El equipo está por encima de todos: cuando se fue Maher Carrizo, la estructura no se debilitó.
Lo que más gratifica al técnico es cómo juega Vélez: protagonista, al golpe por golpe, presionando bien y generando juego. "Lo que más me pone contento es el reconocimiento de los hinchas hacia los jugadores", explicó Barros Schelotto. Sobre Tobías Andrada, destacó: "Tiene un ida y vuelta increíble. Genera juego, entiende el juego. Obviamente le falta experiencia, pero jugar partidos le va a sumar capacidad". El equipo juega para adelante y se siente identificado con su propuesta.
En las conferencias de prensa, Barros Schelotto se mueve como en una partida de ajedrez. Nunca respondió a las provocaciones sobre su futuro en Boca tras vencer a River. "No tiene para mí un festejo diferente si Vélez le gana a Boca o a River. Lo que me pone contento es el triunfo de Vélez", aclaró. Su estilo es el de quien sabe que el destino lo ubicará nuevamente en La Bombonera, pero no necesita gestos grandilocuentes ni frases para ganarse aplausos. Antes de partir de Liniers, el técnico sonrió y se despidió con otra frase de Bianchi: "Chau, felicidades".







