Tras casi seis décadas de asociación, la FIFA ha anunciado un cambio histórico en el mundo de las figuritas y coleccionables de la Copa Mundial. La federación internacional finalizó su vínculo con Panini, que desde 1970 fue el proveedor oficial de álbumes y cromos del torneo, y acordó una licencia exclusiva a largo plazo con Fanatics a través de Topps. Este nuevo acuerdo entrará en vigor a partir de 2031, lo que significa que los Mundiales de 2026 y 2030 serán los últimos bajo la marca italiana.
El cambio representa una transformación radical en el mercado global de coleccionismo deportivo. Mientras que Panini proyectaba ingresos de USD 720 millones en Qatar 2022 y estimaba USD 1.480 millones para 2026, Fanatics prevé superar los USD 4.000 millones en ingresos por coleccionables solo en 2026. La compañía estadounidense ya posee licencias exclusivas de la NBA, NFL, MLB, Premier League y Fórmula 1, consolidándose como líder global en este sector.
La nueva alianza traerá innovaciones significativas para los aficionados. Fanatics ofrecerá tanto productos físicos como digitales, incluyendo un revolucionario programa de parches de camisetas de debutantes. Este sistema, consolidado en deportes norteamericanos, implica que los jugadores usarán parches especiales en sus camisetas durante su debut en el torneo. Estos parches serán autenticados y colocados en cartas firmadas por los futbolistas, creando piezas únicas y altamente valoradas. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, destacó que esta iniciativa "genera conexiones emocionales más profundas entre los aficionados y los jugadores".
El impacto comercial de este acuerdo se extiende más allá de las figuritas. El Fanatics Fest, el principal festival para coleccionistas de deportes, trasladó su edición de Nueva York de junio a julio para coincidir con la final de la Copa Mundial. El evento se realizará del 16 al 19 de julio en el MetLife Stadium, compartiendo fechas y actividades con la final mundial. Michael Rubin, fundador de Fanatics, afirmó que "no hay evento más importante en el mundo que la Copa Mundial cada cuatro años" y que la unión de ambas marcas puede alcanzar cotas nunca vistas.
La transición contractual ocurre en medio de tensiones legales entre ambas empresas. Panini acusó a Fanatics de prácticas monopólicas, mientras que la estadounidense respondió con contrademandas sobre manipulaciones comerciales presuntamente irregulares durante las negociaciones. Para Panini, la pérdida de esta licencia llega en un momento crítico, ya que había planeado una venta en 2025 esperando que el ciclo de Mundiales elevara su valuación antes del fin del contrato con la FIFA.







