El periodista y médico Nelson Castro confesó en Radio Rivadavia que conocía de antemano el resultado positivo de Diego Armando Maradona en el Mundial de Estados Unidos 1994. La información llegó a través de un contacto personal que trabajaba como segundo jefe del departamento de bioquímica de la FIFA en Los Ángeles, con quien Castro había compartido su residencia médica en Cleveland. "Me llama y me dice 'mirá Nelson, dio positivo Maradona'. Yo tenía la información detallada de la sustancia que había consumido", recordó el comunicador.
El episodio ocurrió el 25 de junio de 1994, cuando Argentina venció a Nigeria 2 a 1 en Boston. Maradona fue seleccionado por sorteo para el control antidopaje de rutina. Dos días después, sus muestras arrojaron resultado positivo en el Laboratorio Olímpico Analítico "Paul Zibbern" de California, detectándose cinco sustancias estimulantes, entre ellas efedrina. El entorno del capitán argentino argumentó que el positivo provenía de un suplemento vitamínico llamado Ripped Fast, recetado por su preparador físico, sin intención de obtener ventaja deportiva.
Castro relató que fue perseguido por sus colegas, quienes lo acusaban de conspirar contra Maradona y Argentina. "Pasé a ser el enemigo, porque yo tenía la certeza de que el implicado era el de Villa Fiorito", explicó. La contraprueba se realizó el 29 de junio en Los Ángeles, donde el médico argentino Roberto Peidró descubrió una grave irregularidad: el Frasco B tenía pegado un cartel que decía "efedrina", violando el protocolo de doble ciego. A pesar de esta falla técnica, la AFA decidió no apelar, y el procedimiento continuó confirmando el positivo.
El 30 de junio, Maradona se presentó ante las cámaras y pronunció una de las frases más recordadas del deporte argentino: "Me cortaron las piernas", expresando el dolor de sentir arrebatado su último Mundial. La FIFA lo suspendió oficialmente el 1 de julio, apartándolo del torneo de forma inmediata.
Las consecuencias para Argentina fueron devastadoras. Sin su figura central, el equipo perdió dirección y fue eliminado en octavos de final por Rumania, tras caer ante Bulgaria. Este desenlace contrastó dramáticamente con el prometedor comienzo en la fase de grupos, donde el seleccionado había goleado a Grecia 4 a 0 en su debut.







