La Ley Wenger enfrenta un escenario desfavorable tras el ensayo en la Canadian Premier League: 54% menos offsides, pero solo 13 goles más en 112 partidos.
Hoy, la Regla 11 considera en posición adelantada a un jugador si cualquier parte de su cabeza, cuerpo o pies está más cerca de la línea de meta rival que el balón y el penúltimo adversario. Las manos y los brazos no cuentan. La propuesta de Arsène Wenger, exentrenador del Arsenal y actual director de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, cambiaba ese criterio con la llamada regla Daylight: el atacante seguiría habilitado mientras alguna parte de su cuerpo válida para jugar el balón estuviera en línea con el penúltimo defensor o detrás de él. Para estar adelantado, debería haber superado completamente esa referencia. En la práctica, le daba al delantero una ventaja corporal considerable.
Según el informe de la Canadian Premier League, correspondiente a la temporada regular 2026, el ensayo autorizado por la IFAB y desarrollado con la FIFA evaluó 112 partidos. Los resultados fueron tres: 54% menos decisiones de fuera de juego, 13 goles adicionales (aproximadamente uno más cada nueve partidos) y un retroceso de unos tres metros en las líneas defensivas. La medida redujo las posiciones sancionadas, pero no generó un aumento proporcional de goles. Los equipos adaptaron su postura defensiva, lo que neutralizó buena parte de la ventaja prevista para los atacantes.
La IFAB, organismo que fija las Reglas de Juego, debe evaluar también las consecuencias de los cambios. En este caso, el limitado aumento de goles, el retroceso de las defensas y la alteración del equilibrio táctico pesan en la decisión. Además, cambiar la referencia no elimina las decisiones milimétricas: podría trasladarlas a otra parte del cuerpo del atacante. La reunión de los paneles consultivos del 27 de octubre de 2026 mostró una marcada resistencia a seguir impulsando la propuesta en su formulación actual. Sin embargo, hasta hoy la IFAB no comunicó una resolución formal que descarte la Ley Wenger. Su comunicado solo presentó los resultados del ensayo y las pruebas de revisión en video, sin anunciar aprobación ni rechazo.
La FIFA puede investigar y realizar ensayos, pero no puede modificar por sí sola las Reglas de Juego. Esa facultad corresponde a la IFAB, integrada por la FIFA y las cuatro asociaciones británicas. Para aprobar un cambio se necesitan tres cuartos de los ocho votos: la FIFA tiene cuatro y cada asociación británica, uno. La próxima reunión de trabajo está prevista para el 14 de enero de 2027, en Zúrich. Hasta entonces, la propuesta tiene pocas chances de aprobarse a corto plazo, aunque el debate sigue abierto.
La experiencia canadiense muestra que una ventaja reglamentaria puede anularse con ajustes tácticos. La Ley Wenger buscaba más fútbol ofensivo y menos controversias, pero en la temporada 2026 de Canadá redujo los offsides sin producir un juego significativamente más ofensivo.







