Los médicos de cabecera de PAMI iniciaron un paro de 72 horas para protestar contra la resolución 1107/2026, que modifica el sistema de honorarios. La medida, impulsada por la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral (APPAMIA), fue aplicada sin consulta previa y con efecto retroactivo al 1° de abril, generando un conflicto que expone tensiones sobre cómo financiar la atención primaria en el país.
El cambio más significativo es la transformación del sistema de pagos. Hasta ahora, los médicos cobraban a través de un esquema mixto: un monto fijo por cápita más adicionales por consultas, visitas domiciliarias y formación profesional. La nueva normativa implementa un sistema exclusivamente capitado, donde PAMI elevó el valor por paciente de $900 a $2.100 mensuales, pero eliminó todos los ítems extra. PAMI sostiene que un profesional con 800 afiliados pasó de percibir $756.800 a $1.680.000 mensuales, lo que representa un aumento del 121% en el ingreso fijo.
Sin embargo, los médicos ven la medida de forma completamente distinta. Atilio Rossi, delegado provincial de APPAMIA, advierte que el nuevo esquema "hace inviable la práctica médica" porque desconoce la intensidad de la atención. Bajo el modelo anterior, un médico con 400 afiliados podía percibir alrededor de $1.650.000 mensuales; con el nuevo esquema cobraría cerca de la mitad. Los profesionales subrayan que el médico de cabecera actúa como tutor de salud, disponible en todo momento, incluso fuera del horario habitual, y que el pago fijo por paciente no refleja esa carga de trabajo.
PAMI defiende la medida argumentando que busca transparentar el sistema y mejorar los controles. El organismo señala que el modelo anterior presentaba irregularidades, como médicos que declaraban atención en localidades distantes en tiempos incompatibles. Además, la unificación del nomenclador simplifica la carga administrativa y permite proyectar mejor la inversión del Instituto.
El paro mantiene la atención de urgencias pero evidencia un conflicto de fondo sobre cómo organizar y financiar la atención primaria de millones de afiliados. PAMI asegura que el nuevo esquema es un primer paso y que existe el compromiso de revisar el valor de la cápita en el futuro, aunque los profesionales consideran que, en las condiciones actuales, el modelo no es sostenible.







