Tras la derrota de Argentina frente a España en la final del Mundial disputada en Nueva Jersey, las redes sociales se llenaron de especulaciones sobre una supuesta manipulación del partido. Ante esto, Mario Kempes, campeón mundial con la Selección argentina en 1978, decidió pronunciarse públicamente para desmentir estas acusaciones infundadas.
A través de un mensaje dirigido a los hinchas, Kempes expresó su orgullo por haber representado a Argentina: "Ustedes saben lo que significó para mí ponerme la camiseta argentina. No hay nada más grande que le pueda pasar a un jugador que representar a su país, y yo tuve esa suerte". El exgoleador reconoció que el equipo no tuvo su mejor desempeño en la final: "No fue el partido que todos esperábamos; se notó que el equipo no estuvo al nivel de los tres anteriores. Y eso pasa en el fútbol, hay días mejores y días peores".
El punto central del descargo de Kempes fue diferenciar una merma deportiva puntual de las graves acusaciones de boicot que circulaban sin fundamento. Con evidente molestia, el campeón mundial subrayó: "Un equipo que baja el nivel en un partido no es lo mismo que un equipo que no compite, y esas versiones que andan dando vueltas por ahí sin ninguna prueba no le hacen bien a nadie". Kempes enfatizó que vivió situaciones similares durante su carrera y que es necesario seguir adelante.
El ídolo nacional aprovechó para pedir mayor responsabilidad al cuestionar al plantel. Aunque reconoció que es válido ser exigente con el equipo, advirtió contra las especulaciones sin pruebas que solo generan daño. En su intervención final, Kempes reafirmó su compromiso con la Selección: "En las buenas y en las malas acompañaré al seleccionado. Así que vamos por siempre, Argentina".







