
Celulares en las aulas: el Nacional de Buenos Aires los prohíbió
Fuente: La Nacion noticias
El Colegio Nacional de Buenos Aires prohibió el uso de celulares en las aulas con excepciones por accesibilidad y salud. Los recreos siguen libres.
El cambio se aprobó el 1 de septiembre de 2026 por el Consejo Escolar Resolutivo, mediante la resolución 12/2026, y se formalizó el 21 de octubre de 2026 con la resolución rectoral 712/2026. Esta última incorporó un inciso al artículo 5 del Reglamento Interno. La restricción contempla excepciones por necesidades de accesibilidad, condiciones de salud acreditadas y actividades pedagógicas propuestas por el docente.
Gustavo Romero, vicerrector del turno mañana y profesor de Matemática, explicó que «la disputa es por la atención de los chicos». Según relató, al principio la incorporación de nuevas tecnologías generaba expectativas favorables, pero la presencia permanente del teléfono en el aula terminó siendo un obstáculo para sostener la concentración. «Es una disputa por la atención que no podemos ganar», reconoció. Incluso en charlas organizadas por los propios estudiantes, los teléfonos competían con las exposiciones, por lo que la restricción también se extenderá a esas actividades extracurriculares en el turno mañana.
En las aulas, la medida se aplica de distintas maneras. Hay docentes que piden guardar los teléfonos, otros que los dejan sobre el escritorio y algunos que usan cajas azules sin etiquetas, disponibles en la vicerrectoría desde hace aproximadamente un año y medio. El uso de las cajas no es obligatorio por ahora, aunque podría generalizarse si fuera necesario. Los estudiantes pueden conservar los dispositivos en las mochilas, en silencio, y usarlos en los recreos y horas libres. Antes del cambio, las autoridades habían acordado permitir los dispositivos solo ante una indicación pedagógica expresa, pero los incumplimientos continuaron.
La decisión no responde a una caída comprobada del rendimiento. Según Romero, los estudiantes mantienen resultados elevados en las evaluaciones en las que participa el colegio, aunque no existen métricas propias que atribuyan un deterioro a los teléfonos. Sí observa un mayor cansancio entre los chicos, que se suma a las exigencias académicas y a las horas frente a pantallas. El colegio también conserva computadoras, pantallas y conexión a Internet, que se usan según la decisión didáctica de cada docente.
En el plano nacional e internacional, el comunicado institucional «Menos distracciones, más atención», publicado el 23 de octubre de 2026, recupera datos de PISA 2022. Allí se indica que el 54% de los estudiantes argentinos reconoce distraerse con el celular en clase, frente al promedio del 30% en los países de la OCDE. Además, 114 sistemas educativos, equivalentes al 58% de los países relevados, tenían prohibiciones nacionales sobre celulares en las escuelas, frente al 24% registrado en junio de 2023. En la Ciudad de Buenos Aires, las restricciones se establecieron en 2024 y se profundizaron en 2026.
Entre los estudiantes las opiniones están divididas. Florencia dijo que no usa el celular durante las clases, pero que la medida le parece bien porque las notificaciones distraen. Diego, en cambio, afirmó que le molestó un poco. Carola coincidió con Florencia, aunque reconoció que da la sensación de perderse lo que pasa afuera. Romero, por su parte, advirtió sobre los riesgos de los espacios digitales, como los juegos en línea, la exposición de información personal y las situaciones de crueldad, y señaló que los adolescentes pueden quedar muy solos en esos entornos. La resolución también prevé una campaña de sensibilización para promover hábitos digitales saludables.
El cambio se aprobó el 1 de septiembre de 2026 por el Consejo Escolar Resolutivo, mediante la resolución 12/2026, y se formalizó el 21 de octubre de 2026 con la resolución rectoral 712/2026. Esta última incorporó un inciso al artículo 5 del Reglamento Interno. La restricción contempla excepciones por necesidades de accesibilidad, condiciones de salud acreditadas y actividades pedagógicas propuestas por el docente.
Gustavo Romero, vicerrector del turno mañana y profesor de Matemática, explicó que «la disputa es por la atención de los chicos». Según relató, al principio la incorporación de nuevas tecnologías generaba expectativas favorables, pero la presencia permanente del teléfono en el aula terminó siendo un obstáculo para sostener la concentración. «Es una disputa por la atención que no podemos ganar», reconoció. Incluso en charlas organizadas por los propios estudiantes, los teléfonos competían con las exposiciones, por lo que la restricción también se extenderá a esas actividades extracurriculares en el turno mañana.
En las aulas, la medida se aplica de distintas maneras. Hay docentes que piden guardar los teléfonos, otros que los dejan sobre el escritorio y algunos que usan cajas azules sin etiquetas, disponibles en la vicerrectoría desde hace aproximadamente un año y medio. El uso de las cajas no es obligatorio por ahora, aunque podría generalizarse si fuera necesario. Los estudiantes pueden conservar los dispositivos en las mochilas, en silencio, y usarlos en los recreos y horas libres. Antes del cambio, las autoridades habían acordado permitir los dispositivos solo ante una indicación pedagógica expresa, pero los incumplimientos continuaron.
La decisión no responde a una caída comprobada del rendimiento. Según Romero, los estudiantes mantienen resultados elevados en las evaluaciones en las que participa el colegio, aunque no existen métricas propias que atribuyan un deterioro a los teléfonos. Sí observa un mayor cansancio entre los chicos, que se suma a las exigencias académicas y a las horas frente a pantallas. El colegio también conserva computadoras, pantallas y conexión a Internet, que se usan según la decisión didáctica de cada docente.
En el plano nacional e internacional, el comunicado institucional «Menos distracciones, más atención», publicado el 23 de octubre de 2026, recupera datos de PISA 2022. Allí se indica que el 54% de los estudiantes argentinos reconoce distraerse con el celular en clase, frente al promedio del 30% en los países de la OCDE. Además, 114 sistemas educativos, equivalentes al 58% de los países relevados, tenían prohibiciones nacionales sobre celulares en las escuelas, frente al 24% registrado en junio de 2023. En la Ciudad de Buenos Aires, las restricciones se establecieron en 2024 y se profundizaron en 2026.
Entre los estudiantes las opiniones están divididas. Florencia dijo que no usa el celular durante las clases, pero que la medida le parece bien porque las notificaciones distraen. Diego, en cambio, afirmó que le molestó un poco. Carola coincidió con Florencia, aunque reconoció que da la sensación de perderse lo que pasa afuera. Romero, por su parte, advirtió sobre los riesgos de los espacios digitales, como los juegos en línea, la exposición de información personal y las situaciones de crueldad, y señaló que los adolescentes pueden quedar muy solos en esos entornos. La resolución también prevé una campaña de sensibilización para promover hábitos digitales saludables.






