No estuvo lejos de emular la hazaña de Diego Maradona de 1987, cuando el ex número 10 del seleccionado logró el primer campeonato de Napoli en su historia. La temporada que recién finalizó tuvo al equipo del sur de Italia como gran protagonista y en la primera posición en buena parte del torneo. Sin embargo, no pudo con el poderoso Juventus y terminó con el más que elogiable puesto de subcampeón, consiguiendo el boleto a la próxima Champions League. Gonzalo Higuaín mucho tuvo que ver. En lo individual, él sí terminó arriba de todos: fue el máximo goleador por segunda vez y marcó 36 tantos (en 35 partidos jugados por él), récord absoluto en la liga italiana.
Más allá de las condiciones, el factor psicológico juega un papel preponderante para el desenvolvimiento en cualquier tarea, no sólo en el fútbol. Higuaín lo tiene internalizado: «Me sentí con un nivel de confianza que antes no había tenido. Por suerte se pudo ver reflejado. Cuando estás bien de la cabeza, lo demás viene solo. Me ayudaron los hinchas, el cuerpo técnico y mis compañeros. El técnico que vino me convenció en cinco minutos y me incitó a mejorar. Trato de jugar acá en la selección como juego en el Napoli», dice el Pipita, en conferencia de prensa junto a Erik Lamela luego del entrenamiento matutino de ayer. Después de un silencio alargado, tal vez producto de las críticas que recibió tras no concretar en las últimas finales que protagonizó en el seleccionado nacional, Higuaín se muestra con una templanza digna de un hombre que ha superado esos momentos. La experiencia y los años en el máximo nivel parecen moldear un jugador maduro a la hora de declarar y decidido en el campo de juego.
«Ojalá se alargue», sentencia el delantero cuando proyecta su actualidad pensando en la selección y la Copa América que se avecina. Se refiere -claro está- a este momento pletórico de goles para el nacido en la ciudad francesa de Brest hace 28 años.
El chip cambia sólo de lugar. Ahora está en Ezeiza, porque sabe el centrodelantero que la ambición no se debe detener: «La presión está siempre, acá y en los equipos donde jugamos. No es algo nuevo. Tenemos el sueño primordial de ganar esta Copa».
La última conquista de la Copa América fue en 1993, en Ecuador. Pero de ganarla ahora en Estados Unidos, ¿será más importante para terminar con la sequía o para afianzar la idea de Martino? «El Tata ya llegó a una final, su idea se ve partido tras partido y ojalá sigamos mostrándolo en esta Copa América. Si la ganamos con la idea del técnico, mucho mejor». Las ganas de levantar el trofeo parece ir un pasito más allá del estilo. Aunque el camino se alumbrará más con la luz de un trofeo si se apoya en el buen juego.
Sabe el delantero que hay una gran necesidad de que esta camada de jugadores pueda obtener títulos, aunque no exista desesperación: «Esto no es una revancha, sino una nueva oportunidad. Venimos de jugar finales que es algo que todo jugador desea. No se nos dio, pero hablamos mucho y sacamos lo positivo de haber accedido a esas instancias, como que hacía mucha cantidad de años que no se llegaba».
También se refirió al primer partido, nada más y nada menos, que contra el último campeón, el Chile que ya no entrena Jorge Sampaoli y sí Juan Pizzi, pero que conserva jugadores en gran nivel. Será el 6 de junio, en Santa Clara. «Tenemos un rival duro para empezar. Pero si queremos ganar la Copa, hay que superar a todos los rivales».
Higuaín está orgulloso de compartir plantel con los que para él son «grandes jugadores» y que «están todos en un buen momento». Redondea la sensación: «Es un privilegio estar acá». Sin embargo, hay una realidad que puede traer problemas. Tiene que ver con las temporadas cargadas de partidos: «La mayoría de los jugadores llega con 60 o 70 partidos encima. Lo hablamos. No es poca cosa. No sólo es físico: se siente el desgaste mental». Habrá que ver si el deseo y el fuego sagrado superan ese obstáculo. Higuaín está dispuesto a aportar a la causa haciendo visitas seguidas a la red.
Mientras, Higuaín formó parte ayer, en Ezeiza, del equipo titular que armó el DT Martino en la práctica, de la que no participó Messi, que descansó tras llegar de España, a la vez que Pastore y Lavezzi volvieron a realizar trabajos diferenciados por las lesiones musculares que padecen, y el cuerpo técnico define si viajarán a Estados Unidos. Se alineó con Romero; Mercado, Otamendi, Funes Mori y Rojo; Biglia, Mascherano y Lamela; Di María, Higuaín y Agüero.
Fuente: Canchallena







