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Precios transparentes: el Gobierno ahora analiza terminar con las promociones de las tarjetas de crédito
Economía

Precios transparentes: el Gobierno ahora analiza terminar con las promociones de las tarjetas de crédito

La experiencia de Precios Transparentes implementada a partir de febrero no tuvo los resultados esperados, al menos en una primera etapa. El objetivo principal, que era reducir los precios de los...

La experiencia de Precios Transparentes implementada a partir de febrero no tuvo los resultados esperados, al menos en una primera etapa. El objetivo principal, que era reducir los precios de los productos al contado se logró sólo a cuentagotas. Y en cambio subieron en su mayor parte los valores que se pagan en cuotas, ante la obligación de reflejar el verdadero costo del financiamiento. Pero en conversaciones posteriores mantenidas con distintos sectores, la conclusión es que el motivo principal que infla los precios de los productos no son tanto las famosas «cuotas sin interés», sino otro factor: las agresivas promociones bancarias, que ofrecen descuentos de 25%, 30% y hasta 40% por utilizar los plásticos de determinados bancos en días específicos de la semana.

La consecuencia que tiene el funcionamiento de esta práctica totalmente generalizada es más que obvia: los precios se fijan en valores mucho más altos que los normales para ganar aún luego del descuento del 30 ó 40 por ciento. Plantear la eliminación de las promociones con tarjeta luego de la traumática experiencia de Precios Transparentes parece imposible en lo inmediato. Pero desde las oficinas del secretario de Comercio, Miguel Braun, ya tomaron el tema como una prioridad.

Con el sistema actual de descuentos, se produce una situación insólita: los locales están vacíos casi toda la semana y se llenan uno o días por semana, cuando está la «promo vigente». El consumidor por otra parte se acostumbró a ir de compras sólo el día que le toca el descuento de la tarjeta en un shopping determinado.

Los bancos estarían de acuerdo con eliminar progresivamente las «promo». En una economía con inflación a la baja, sostienen, no tiene sentido este tipo de ofertas que no están vinculadas a la temporada. Y además ya no tienen efecto a la hora de atraer clientes. Las entidades, en realidad, se preparan para competir en lo que debería ser su principal actividad, es decir prestar. El año pasado las ganancias del sector subieron 24% contra una inflación del 40%, es decir que cayeron en términos reales. La única forma de mejorar esa performance es aumentando el caudal de crédito.

La idea, en definitiva, es ir hacia un esquema de comercialización «normal», como existe en todas partes del mundo: los precios reales de los productos y fuertes descuentos hacia finales de la temporada. De esa forma se atraería no sólo a quienes usan una tarjeta determinada, sino a un universo mucho mayor, incluyendo turismo extranjero, no bancarizados o simplemente a consumidores que no posean específicamente el plástico de la promoción.

Fuente: Infobae

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