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Tras el accidente de micro, Huracán volvió a jugar: en su cancha, cayó con Atlético Nacional 2 a 0
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Tras el accidente de micro, Huracán volvió a jugar: en su cancha, cayó con Atlético Nacional 2 a 0

«Fuerza, plantel», imploraba una de las tantas banderas de apoyo en Parque de los Patricios. La leyenda resumió el sentimiento general de la hinchada hacia el primer equipo de Huracán , que pese a la...

«Fuerza, plantel», imploraba una de las tantas banderas de apoyo en Parque de los Patricios. La leyenda resumió el sentimiento general de la hinchada hacia el primer equipo de Huracán , que pese a la derrota ante Atlético Nacional (Medellín) por 2-0, en el debut de la Copa Libertadores, recibió una caricia después del dramático accidente vivido en Venezuela hace 13 días.

El Globo volvió a jugar al fútbol por los puntos, luego de suspensiones de partidos producto de aquella fatalidad, en la que resultaron heridos varios jugadores. Y no le fue bien en el estadio Tomás Adolfo Ducó, escenario del partido que correspondió a la fecha inicial del Grupo 4 de la Copa Libertadores de América.

El único gol del primer período lo consiguió Marlos Moreno, una de las figuras de la cancha. Fue a los 44 minutos, al aprovechar uno de los contraataques a los que recurrieron los colombianos. Y el segundo tanto lo aportó Orlando Berrio, a los 36 de la segunda etapa, pero por entonces ya hacía demasiado tiempo que esa nueva conquista era previsible.

Para peor, Huracán se quedó con diez futbolistas a los 26 minutos del segundo capítulo, cuando el marcador central Federico Mancinelli cometió una infracción violenta y recibió la roja del árbitro chileno Roberto Tobar.

El partido fue una excusa para que Huracán demostrara que está entero anímicamente tras el terrible accidente en Venezuela, en el que casi pierde la vida todo el plantel y dejó como saldo a Patricio Toranzo y Diego Mendoza con graves lesiones que les impedirán actuar por varios meses. Frente a esta coyuntura tan especial, el público mostró su sensibilidad y despidió a los jugadores con aplausos. En este caso se desdramatizó la derrota, quizás una flor en el desierto de un fútbol contaminado por la violencia y la intolerancia.

Fuente: Canchallena

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