Leonardo Mayer se fue de la cancha con cabeza gacha y la mirada al suelo. No tenía ni energía para saludar al público. Acababa de perder contra el número uno del mundo, Rafael Nadal , bajo el techo del estadio Arthur Ashe por 6-7 (3-7), 6-3, 6-1 y 6-4. Una hora después, el escenario cambió. Mayer entró con su hijo de siete meses Valentino en brazos y su esposa Milagros al lado que llevaba el carrito del bebé. «Podés entrar con tu familia a la sala», le dice uno de los periodistas argentinos presentes. Leo sonríe, deja a Valentino e ingresa a hablar con los medios en el «room 3», debajo de las gradas del impresionante Arthur Ashe.
«Jugué bien. Estoy muy contento. Hace mucho que no jugaba con alguien de este nivel. Y es uno de los jugadores que más incómodo me hace jugar en la cancha.Bueno, se lo hace a Federer, imaginate a mí… Tuve un buen saque y eso también me ayudó mucho», cuenta el correntino que hizo 12 aces. Después, en conferencia de prensa, Nadal reconoció que fue el rival que mejor le sacó y más lo esforzó en el torneo.
Mayer jugó ante más de 23.000 personas y bajo un estadio techado. Para él, las sensaciones fueron únicas: «Jugando los Challengers no tienen nada que ver, no nos miraba nadie (se sonríe). Estoy contento y muy emocionado. Pude jugar que eso es muy importante. Uno no está acostumbrado a jugar en estas canchas, que es muy difícil, tampoco entré en calor ahí. Pero jugué, no me puedo decir nada», señaló.
«Jugué bien. Estoy muy contento. Hace mucho que no jugaba con alguien de este nivel. Y es uno de los jugadores que más incómodo me hace jugar en la cancha.Bueno, se lo hace a Federer, imaginate a mí… Tuve un buen saque y eso también me ayudó mucho», cuenta el correntino que hizo 12 aces. Después, en conferencia de prensa, Nadal reconoció que fue el rival que mejor le sacó y más lo esforzó en el torneo.
Mayer jugó ante más de 23.000 personas y bajo un estadio techado. Para él, las sensaciones fueron únicas: «Jugando los Challengers no tienen nada que ver, no nos miraba nadie (se sonríe). Estoy contento y muy emocionado. Pude jugar que eso es muy importante. Uno no está acostumbrado a jugar en estas canchas, que es muy difícil, tampoco entré en calor ahí. Pero jugué, no me puedo decir nada», señaló.
Pero por qué Mayer consiguió renacer en la segunda parte de la temporada. Las razones merodean por la familia que formó con Milagros y que ahora lo acompaña en todos los torneos. El Yacaré habló de Valentino: «Cuando nació no tenía ganas de salir a jugar porque no lo querés dejar nunca. Pero desde que me acompaña es diferente. Porque no tengo otra cosa en la Argentina. Es esto, lo que tengo acá. Es mi familia acompañándome. Entonces, uno no se quiere ir a Argentina ya, quiere quedarse acá. Eso hizo que empiece a jugar mejor y que me agarren ganas de seguir jugando», concluyó.
Hoy, el correntino disputará el dobles junto a su compañero, el colombiano Juan Sebastián Cabal, en el cuarto turno, ante Horacio Zeballos y el chileno Julio Peralta. Desde que comenzó a competir la qualy, hace dos semanas, Leonardo Mayer jugó prácticamente todos los días en Flushing Meadows. Había perdido en el último partido de la qualy y finalmente entró como lucky loser. Nada mal para un jugador que sentía «en la lona» hace unos meses.
Fuente: La Nación







