A 26 de julio de 2026, existe una desconexión evidente entre la agenda de la Casa Rosada y las prioridades del Senado. Mientras el Ejecutivo continúa promoviendo la reforma política para eliminar las PASO, la Cámara alta enfoca sus esfuerzos en otros proyectos que considera más urgentes. Esta divergencia de objetivos refleja las dificultades que enfrenta el oficialismo para coordinar sus estrategias legislativas en el contexto del receso invernal que se aproxima.
Durante la próxima semana, según confirmaron fuentes de La Libertad Avanza, se intentará convocar a diversas comisiones para avanzar con dos iniciativas clave: el "súper RIGI" y modificaciones al sistema de salud mental. El súper RIGI, que busca atraer inversiones de más de USD 1.000 millones en industrias y tecnologías de frontera, ya cuenta con media sanción en Diputados. El Gobierno confía en el apoyo de la oposición dialoguista en el Senado, aunque la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, deberá estar atenta a legisladores cuyo voto no está completamente asegurado.
Respecto a la ley de salud mental, las comisiones de Salud y de Legislación realizaron tres reuniones entre abril y mayo de 2026. La Casa Rosada solicitó que la ley obtuviera consenso unánime de todos los bloques, objetivo que resultó casi imposible de lograr. Según un referente en las negociaciones, el "no" del cristinismo estaba cantado desde que llegó el articulado. Actualmente, existe un semáforo con 14 puntos bajo revisión: la mitad en verde, cinco en amarillo, y dos en fuerte conflicto, siendo las obligaciones de familiares y representantes legales los temas más controvertidos.
En paralelo, el Senado deberá resolver la ley de propiedad privada cuando termine el receso. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se reunió recientemente con Bullrich para avanzar en negociaciones. Existe la posibilidad de un nuevo borrador post dictamen, el número 16. Si para el 6 de agosto no se logran adhesiones blindadas, el proyecto enfrentará serias dificultades para prosperar.
Los analistas legislativos advierten que los constantes cambios de criterio desde Balcarce 50 sobre las negociaciones debilitan la posición del Ejecutivo en el Senado. Esta falta de coherencia estratégica, combinada con errores propios de la legisladora Bullrich, afecta el peso de cada proyecto que envía el Gobierno. La cantidad de oportunidades perdidas durante el primer semestre de 2026 preocupa a los estrategas libertarios, quienes buscan prepararse para la campaña de reelección de Javier Milei mientras pierden poder legislativo en decisiones que, según observadores, resultan contraproducentes.







