El mercado de combustibles en Argentina atraviesa un momento de estabilización. Las petroleras han decidido pausar los aumentos escalonados que venían aplicando, lo que ha generado una relativa calma en los precios de los surtidores, particularmente en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, esta detención no significa que los precios bajen, sino simplemente que dejan de subir.
A pesar de esta pausa, los combustibles mantienen valores significativamente elevados. La nafta y el gasoil se encuentran aproximadamente 23% por encima de los niveles previos al conflicto en Irán, lo que refleja el impacto duradero que ha tenido la situación internacional en el mercado local. Este diferencial muestra que, aunque se haya frenado la escalada de precios, el alivio para los consumidores sigue siendo limitado.
En cuanto a los valores actuales, la nafta súper se comercializa entre $1.999 y $2.099, mientras que la versión premium alcanza los $2.379. El gasoil premium, por su parte, ronda los $2.439, consolidando un escenario de costos elevados para quienes dependen de estos combustibles. Algunas compañías petroleras han mantenido sus precios sin cambios, mientras que otras han realizado ajustes mínimos, tanto al alza como a la baja.
El origen de esta situación se encuentra en la volatilidad del mercado global. El conflicto en Medio Oriente generó una importante suba en los precios del petróleo a nivel internacional, impacto que se trasladó rápidamente a los combustibles en Argentina. Esta presión externa ha sido determinante en la configuración del escenario actual.
Desde el sector se destaca que, aunque se haya detenido la escalada de precios, los combustibles aún no han recuperado los niveles previos a la crisis internacional. Por lo tanto, aunque la pausa en los aumentos es una señal positiva, el alivio para los consumidores argentinos sigue siendo insuficiente frente a los costos que prevalecen en el mercado.







