La CGT expresó un respaldo explícito a los gremios docentes tras una jornada de paro nacional que afectó el inicio de clases en varios distritos. En conferencia de prensa en Azopardo 802, el secretario de Políticas Educativas de la CGT, Sergio Romero, denunció que en la reunión convocada por el Gobierno no se presentó ninguna propuesta de aumento salarial y alertó sobre "el nivel salarial histórico más bajo en dos décadas" para los maestros argentinos.
Romero criticó duramente la falta de prioridad que el Gobierno asigna a la educación, señalando el retiro de inversión en el sistema educativo nacional. Subrayó que "en los últimos veinte años el salario medio docente nunca estuvo tan bajo como ahora" y reveló que el salario mínimo docente nacional fue fijado en 500 mil pesos en febrero de 2025, colocando los sueldos de todas las provincias "por debajo de la línea de pobreza" e incluso cerca de la indigencia. También alertó sobre una nueva ley de Libertad Educativa que se presentaría en el Congreso "sin consultas" con los sindicatos docentes.
Los cotitulares de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, reforzaron la posición gremial. Sola enfatizó que la educación es esencial como política pública y herramienta de movilidad social, rechazando iniciativas como los vouchers educativos. Jerónimo, por su parte, acusó al Ejecutivo de impulsar políticas que "no priorizan la importancia de los educadores" y denunció una "transferencia de recursos obscena" de sectores pobres a sectores concentrados.
La CGT ratificó su respaldo a las medidas de fuerza y confirmó que se analizan nuevas acciones de protesta. Romero fue enfático: "No nos vamos a quedar de brazos cruzados. La educación debe ser parte esencial y primordial en la gestión de cualquier gobierno". El paro de este lunes tuvo un acatamiento importante en 16 provincias, demostrando la movilización del sector educativo.
Los dirigentes sindicales reafirmaron su compromiso con la lucha por salarios dignos y condiciones de trabajo adecuadas. Sola expresó que "la única manera de ser rebelde ante la pobreza es tener educación", mientras que Jerónimo concluyó: "No estamos dispuestos a ceder nada, tenemos conciencia de clase. Esta pelea la vamos a volver a ganar como lo marca nuestra historia". La tensión entre el Gobierno y el sector educativo continúa escalando.







