En la semifinal entre Argentina e Inglaterra de la Copa del Mundo 2026, Declan Rice estuvo cerca de ser expulsado por taparse la boca mientras hablaba con Lionel Messi. La acción habría violado la denominada "Ley Prestianni", una norma que castiga este gesto con tarjeta roja directa y que ha generado controversia sobre los criterios arbitrales del torneo.
El incidente ocurrió durante la segunda mitad del partido, tras una falta fuerte en la mitad de la cancha que desencadenó una discusión entre ambos equipos. El mediocampista inglés se cubrió la boca al dirigirse al capitán argentino mientras el árbitro estadounidense Ismail Elfath estaba cerca e intervino inmediatamente para separarlos. Segundos después, Rice repitió la acción con Enzo Fernández, aunque el mediocampista argentino no mostró signos de molestia.
La "Ley Prestianni" fue implementada tras un episodio en el que Gianluca Prestianni ofendió de manera racista a Vinicius Júnior durante un partido de Champions League entre Benfica y Real Madrid. La norma ya se había aplicado en dos encuentros anteriores de este Mundial 2026: Paraguay contra Turquía y México contra Ecuador. Sin embargo, el caso de Rice ha expuesto los posibles vacíos del reglamento, ya que taparse la boca fue durante años una conducta común en el fútbol que no siempre implica una agresión verbal.
La decisión arbitral de no expulsar a Rice desalentó rumores internacionales sobre supuestas ayudas arbitrales favorables a Argentina. El episodio se suma a una larga lista de controversias arbitrales que han acompañado el Mundial desde la fase de grupos hasta las semifinales, convirtiendo el duelo entre argentinos e ingleses en uno de los partidos más tensos y discutidos del campeonato.
Ambas selecciones continuarán su camino en el torneo durante el fin de semana. El sábado 19 de julio, a partir de las 18:00 horas (Argentina), Inglaterra enfrentará a Francia en Miami por el tercer y cuarto puesto. Argentina disputará la final el domingo 20 de julio desde las 16:00 horas (Argentina) ante España, buscando su cuarto título mundial que la igualaría con Alemania e Italia, por debajo de Brasil con cinco coronas.







