El regreso del gendarme Nahuel Gallo a la Argentina marcó un momento emotivo que quedará en la memoria de su familia y de quienes siguieron su caso: el abrazo con su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Víctor en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Tras 448 días de detención en Venezuela, Gallo fue liberado el domingo pasado por decisión del gobierno venezolano y llegó a suelo argentino el lunes en las primeras horas del día, en medio de un importante despliegue de seguridad.
Durante una conferencia de prensa, la ministra de Seguridad Alejandra Oliva admitió públicamente que el Gobierno nacional no estuvo involucrado en las gestiones de liberación del gendarme. Según sus declaraciones, las negociaciones habrían sido llevadas a cabo por otros actores, específicamente mencionando a la AFA y el régimen de Delcy Rodríguez en Venezuela.
Cuando se le consultó sobre la duración de estas negociaciones, Oliva fue clara en su respuesta: "No podemos afirmar la cantidad de tiempo, si fue hace más de un mes la cantidad de tiempo en la que se dieron estas negociaciones, lo desconocemos". La ministra explicó que el único contacto que tuvo el Gobierno fue una llamada telefónica el sábado por la noche, donde María Alexandra Gómez informó sobre la situación en Caracas en ese momento.
Oliva también reconoció que en anteriores ocasiones habían recibido llamadas que generaban esperanzas sobre una posible liberación, pero que finalmente no se concretaban. Esta declaración marca un punto de quiebre en la narrativa oficial, evidenciando que las gestiones diplomáticas para la liberación del gendarme argentino fueron realizadas por canales alternativos y no a través de los conductos gubernamentales tradicionales.







