Un gesto digital generó un nuevo elemento de investigación en la causa que examina el enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete Manuel Adorni. Mientras Graciela Isabel Molina y su hija Victoria María José Cancio declaraban ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, Adriana Nechevenko, escribana que participó en operaciones financieras del funcionario, envió un emoji de fuerza al teléfono de Molina. El mensaje quedó incorporado al expediente judicial como evidencia de comunicación entre las partes.
Las acreedoras comparecieron en los tribunales de Comodoro Py para ratificar detalles de un préstamo de 100.000 dólares otorgado a Adorni en noviembre de 2024. Molina, comisaria retirada, aportó 85.000 dólares, mientras que su hija, contadora en actividad, contribuyó con 15.000 dólares. El dinero fue entregado en efectivo en la escribanía de Nechevenko como garantía de una hipoteca sobre un departamento de Adorni en Parque Chacabuco. Según fuentes cercanas al caso, la escribana mantenía un vínculo previo con las policías que facilitó el contacto con el funcionario.
Durante su testimonio, ambas mujeres confirmaron los términos del acuerdo: devolución en dos años con interés anual del 11%. Los pagos mensuales de 900 dólares se redujeron a 600 tras la cancelación parcial de 30.000 dólares realizada por Adorni. La deuda remanente de 70.000 dólares deberá saldarse antes de noviembre de 2026. El dinero prestado fue utilizado para adquirir una vivienda en Indio Cuá, partido de Exaltación de la Cruz, donde la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, trasladó personalmente el efectivo a una sucursal del Banco Galicia.
El fiscal Pollicita solicitó el levantamiento del secreto bancario y fiscal de Adorni, su esposa y las acreedoras para determinar la procedencia de los fondos. El juez Ariel Lijo autorizó la medida y la AFIP fue requerida para aportar información sobre movimientos económicos y patrimoniales. Molina y Cancio presentaron documentación respaldando que el origen de los fondos provino de ahorros propios, fondos de un juicio sucesorio y una demanda por diferencias salariales tras el fallecimiento del esposo de Molina.
La investigación continuará con nuevos testimonios. El miércoles declararán Beatriz Alicia Viegas y Claudia Bibiana Sbabo, jubiladas que vendieron a Adorni un departamento en Caballito por 30.000 dólares, quedando una deuda de 200.000 dólares para noviembre próximo sin intereses. También deberá declarar Pablo Feijoo, hijo de una de las vendedoras, quien participó en la negociación. Estos testimonios complementarán el análisis fiscal sobre la capacidad económica del funcionario y la justificación de sus adquisiciones patrimoniales.







