El aniversario de la Guerra de Malvinas sirvió como escenario para que el peronismo materializara su armado opositor al gobierno nacional. Gobernadores, legisladores, funcionarios provinciales e intendentes se trasladaron a Tierra del Fuego para participar en la vigilia de Río Grande y el acto oficial en Ushuaia, combinando actividades protocolares con conversaciones políticas estratégicas entre los principales dirigentes del justicialismo.
Los gobernadores Ricardo Quintela (La Rioja) y Axel Kicillof (Buenos Aires) fueron los mandatarios invitados por su par Gustavo Melella, quien fungió como anfitrión. Kicillof se mostró especialmente activo en el despliegue de un mensaje federal, reuniéndose con intendentes locales y firmando convenios. Por su parte, representantes del cristinismo como Mayra Mendoza mantuvieron encuentros paralelos con autoridades locales, demostrando la diversidad de actores que confluyen en la construcción política peronista de cara a 2027.
En el acto central del viernes, todos los sectores peronistas coincidieron en la tradicional entrega de flores al cenotafio. Kicillof cuestionó al gobierno nacional por su posicionamiento en Malvinas, afirmando que "el Gobierno nacional expresa el desprecio por el federalismo y la soberanía de muchas maneras: nuestras islas no son un tema del pasado, tienen que ver con el presente, con el futuro y con los recursos que están en juego". Quintela, por su parte, enfatizó que "Malvinas es una causa que nos duele, pero también nos une y nos marca un camino".
Máximo Kirchner, aunque no viajó al sur, participó de actividades en Buenos Aires donde envió un mensaje unificador al peronismo: "lo que tenemos que tener muy en claro de aquí en adelante, es que el parteaguas no es un nombre ni un apellido, sino si se defiende la patria o si no se la defiende". Walter Vuoto, intendente de Ushuaia, reforzó esta posición al remarcar que "Malvinas es tripa, corazón, coraje, memoria, respeto y soberanía" y que "todos tienen ese compromiso ineludible con la causa que no tiene partidos políticos".
El viaje de Kicillof representa el primero que realiza fuera de Buenos Aires en 2026, consolidando su rol en la construcción de una alternativa política hacia las elecciones de 2027. Acompañado por ministros de su gabinete, el gobernador bonaerense aprovechó la ocasión para fortalecer vínculos federales y posicionar su liderazgo en el armado opositor, demostrando que la causa Malvinas trasciende lo histórico para convertirse en un eje vertebrador de la política peronista contemporánea.







