El Gobierno envió al Congreso un proyecto de modificación de la Ley de Discapacidad sin contar con el respaldo necesario para su aprobación. La iniciativa, que surge de la Casa Rosada, ya enfrenta los primeros obstáculos en el Senado de la Nación, donde la mayoría de los bloques expresan su rechazo.
Desde el bloque de LLA, encabezado por Patricia Bullrich, reconocen que "todavía no hablamos del tema", lo que evidencia la falta de coordinación interna del Gobierno. Los senadores provinciales también muestran resistencia, argumentando que el proyecto les "tira un problema" sin ofrecer compensaciones. Un legislador provincial fue directo: "Si me preguntan, me parece que es cualquier cosa el proyecto de ley".
El oficialismo necesitaría del apoyo de la UCR y el PRO para avanzar, pero ambos bloques votaron mayoritariamente en contra del veto presidencial y a favor de la Ley de Emergencia en Discapacidad. De los 10 senadores radicales, 9 votaron contra el veto; los 3 senadores del PRO hicieron lo mismo. Esta postura previa complica enormemente las perspectivas del nuevo proyecto.
El colectivo de discapacidad mantiene una presión constante sobre los legisladores. Referentes del movimiento han enviado mensajes y correos a los senadores, incluyendo a Bullrich, y comenzarán a recorrer los despachos de la Cámara alta para obtener compromisos personales. "Hay una ley que no cumplen y que votamos", expresó una senadora opositora que suele acompañar al oficialismo.
En los pasillos del Senado prevalece el escepticismo sobre el futuro del proyecto. "No parece haber un espíritu de acompañamiento", señaló un senador de la oposición. Los legisladores coinciden en que el proyecto "salió en medio de la interna que tienen los libertarios" y que fue enviado sin sondear previamente a los bloques. Mientras tanto, la iniciativa aún no ha sido girada a ninguna comisión, lo que sugiere que el impulso seguirá siendo lento en los próximos días.







