Las comisiones de Relaciones Exteriores e Industria del Senado dictaminaron favorablemente el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), documento que Argentina había firmado décadas atrás y que el Senado aprobó en 1998. Tras las modificaciones realizadas por Diputados en agosto pasado —especialmente la reserva del capítulo II— el tratado regresó a segunda revisión en la Cámara alta. Con el despacho firmado, el acuerdo está listo para ser sancionado si el oficialismo cierra acuerdos con aliados y solicita ir al recinto.
La adhesión al PCT es un requisito del entendimiento comercial entre Argentina y Estados Unidos, además de figurar entre los compromisos asumidos en los convenios entre Mercosur y la Unión Europea, y entre Mercosur y EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza). El Gobierno buscó acelerar el proceso original, pero se encontró con la postura de los laboratorios locales. La reserva del capítulo II —que implica que una patente registrada tenga vigencia de 20 años en todos los países miembros— fue dejada en suspenso como resultado de estas negociaciones.
Desde el sector farmacéutico local se advirtió sobre prácticas como el "Evergreening", mediante la cual laboratorios multinacionales podrían utilizar el examen preliminar internacional del capítulo II para realizar cambios menores en medicamentos existentes sin aportar mejoras terapéuticas reales, extendiendo artificialmente monopolios. También expresaron preocupación sobre la pérdida de soberanía del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), ya que informes y dictámenes preliminares de oficinas extranjeras debilitarían su autoridad.
Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista, aclaró que "cooperación no significa resignar la soberanía" y enfatizó que el tratado "no crea una patente mundial, no obliga a Argentina a conceder patentes, y tampoco le quita la facultad de decidir qué invenciones merecen protección". Según Bullrich, el acuerdo beneficiará a científicos, universidades y empresas argentinas para proyectarse internacionalmente, brindando herramientas a instituciones como el Conicet y empresas privadas de investigación.
Por su parte, Francisco Paoltroni, titular de Relaciones Exteriores, señaló que Argentina es uno de los pocos países no adheridos al tratado, regulándose actualmente por un acuerdo de 1884. La oposición, encabezada por el kirchnerista Jorge Capitanich, expresó su preocupación sobre aumentar "el grado de dependencia" si el tratado perjudica notoriamente. Ante críticas sobre encarecimiento de medicamentos, Bullrich respondió que los fármacos ya son muy costosos en comparación con otras partes del mundo.







