En una reciente entrevista concedida a The Economist, el presidente Javier Milei reafirmó que las islas Malvinas son "inequívocamente" argentinas y planteó el acuerdo entre el Reino Unido y China sobre Hong Kong como modelo diplomático para su recuperación. Milei señaló: "El Reino Unido hizo esto con Hong Kong, entonces ¿por qué no encontrar el acuerdo para que más tarde o más temprano las islas vuelvan a la Argentina? Son nuestras". Esta declaración marca un endurecimiento del discurso presidencial sobre la cuestión Malvinas, que hasta hace poco se caracterizaba por una postura más moderada.
El antecedente que cita Milei es el acuerdo sino-británico de 1984, mediante el cual Londres se comprometió a devolver Hong Kong a China en 1997 bajo la fórmula "un país, dos sistemas". El pacto, firmado por Margaret Thatcher y el premier chino Zhao Ziyang, establecía que el territorio conservaría su autonomía jurídica, económica y política durante 50 años. La transferencia se concretó el 1° de julio de 1997, poniendo fin a 156 años de dominio británico. Milei descartó categóricamente cualquier intención militar, afirmando: "No decidimos empezar a gritar como salvajes" y "No creemos en la guerra", en clara alusión a evitar repetir la invasión de 1982 que causó 907 víctimas.
La respuesta oficial de Gran Bretaña llegó rápidamente. El canciller británico Ed Miliband reafirmó que el respaldo de su país al derecho de autodeterminación de los isleños es "inquebrantable". Recordó que en el referéndum de soberanía de 2013, el 92% de participación resultó en que 1.513 de los 1.517 isleños votantes eligieron seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar. Milei reconoció los riesgos potenciales de esta confrontación diplomática, incluyendo un posible bloqueo británico a la venta de armamento y obstáculos a un acuerdo de libre comercio bilateral.
The Economist vinculó el endurecimiento del reclamo con un debilitamiento de la posición política interna del presidente. Según la publicación, la aprobación de los votantes hacia el gobierno de Milei ha descendido, con encuestadores sugiriendo que tiene alrededor del 50% de probabilidades de ser reelecto en octubre de 2027. Si bien los votantes valoran la moderación de la inflación, se quejan de la falta de creación de empleo formal, bajo crecimiento económico, denuncias de corrupción y alto costo de vida causado por la pérdida de subsidios a energía y transporte.
Argentina busca atraer mayor inversión extranjera directa en sectores minero, petrolero, gasífero y agrícola, donde ya participan empresas británicas como Rio Tinto. Gran Bretaña también posee capacidad de influencia en la relación entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo crucial en el plan de estabilización económica de Milei. La tensión diplomática podría afectar estas relaciones comerciales y financieras clave para el desarrollo económico argentino en los próximos meses.
En otro aspecto, Milei elogió la estrategia geopolítica del presidente estadounidense Donald Trump, describiéndola como "simplemente brillante", y expresó apoyo al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en lo que definió como una "lucha por Occidente". The Economist cerró su análisis destacando una paradoja histórica: Milei solía elogiar a Margaret Thatcher por sus reformas económicas liberales, pero la mayoría de los argentinos la aborrece como la líder que ordenó la fuerza de tareas que recuperó Malvinas en 1982. Ahora, pulir sus credenciales nacionalistas parece volverse más importante para el mandatario que sus principios económicos liberales.







