La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) se sumó a más de 300 organizaciones profesionales y de la sociedad civil para rechazar la propuesta oficial de derogar el etiquetado frontal de alimentos que rige desde hace cinco años. Los octógonos negros en los envases, que advierten sobre excesos de grasas, sodio, azúcares y calorías, representan una herramienta preventiva fundamental que no debe ser eliminada, aunque el sistema pueda ser mejorado.
Los promotores de la derogación argumentan que los octógonos confunden a los consumidores, aumentan costos para la industria o no se adecúan a normas del Mercosur. Sin embargo, la SAC enfatiza que cualquier revisión técnica no debería implicar un retroceso en el derecho de la población a recibir información clara y visible sobre los productos que consume. Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina, y la evidencia científica demuestra que una alimentación con exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías contribuye directamente a la obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
El etiquetado frontal permite a los consumidores identificar rápida y claramente los productos problemáticos, facilitando decisiones de compra más informadas. La exposición sostenida desde edades tempranas a alimentos ultraprocesados favorece la aparición de factores de riesgo cardiometabólico que años después se traducen en infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca. Argentina enfrenta cifras alarmantes: 12,6% de sobrepeso en menores de 5 años y más del 25% de obesidad en adultos.
La propuesta de derogación va más allá de los octógonos e incluye la eliminación de regulaciones sobre publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, así como normas sobre entornos escolares saludables. Recientemente, el Ministerio de Salud ya modificó los parámetros del etiquetado de forma controversial, evaluando solo nutrientes agregados sin considerar los intrínsecos, lo que puede alterar la percepción del consumidor sobre la calidad nutricional real de los productos.
La SAC considera que las políticas sanitarias modernas deben fortalecer las herramientas de prevención y no reducirlas. En un escenario epidemiológico caracterizado por el crecimiento sostenido de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, resulta imprescindible mantener medidas que permitan a la población reconocer con facilidad aquellos alimentos cuyo consumo habitual puede impactar negativamente en su salud.







