La OTAN y Groenlandia han unido fuerzas para contrarrestar los planes expansionistas de Donald Trump, respondiendo a su insistente interés en controlar estratégicamente este territorio autónomo danés.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, dejó claro que la seguridad de la isla es una responsabilidad de la OTAN, rechazando tajantemente cualquier intento de anexión estadounidense. "No aceptaremos bajo ninguna circunstancia caer en manos estadounidenses", declaró enfáticamente.
La isla, con apenas 57.000 habitantes, posee una importancia geopolítica crucial debido a sus recursos minerales y ubicación estratégica en el Ártico. Estados Unidos ya mantiene una base militar en Groenlandia, pero Trump parece ambicionar un control mucho más amplio, alegando amenazas de Rusia y China.
Dinamarca ha respondido aumentando significativamente sus inversiones en seguridad, destinando 1.200 millones de euros para la región en 2025. El gobierno danés busca presentar un frente unido con Groenlandia para disuadir cualquier intento de intervención estadounidense.
Los habitantes de Nuuk son tajantes en su rechazo. "No estamos preparados para volver a ser una colonia", señaló Julius Nielsen, un pescador local, reflejando el sentimiento generalizado de resistencia ante cualquier intento de control externo.







