El mundo del deporte se encuentra en profundo dolor tras la muerte de Jorge Messi, acaecida en agosto de 2026. El padre del astro argentino Lionel Messi no fue solo un progenitor, sino el arquitecto silencioso que acompañó cada paso de la carrera de su hijo, desempeñándose como entrenador en las inferiores, representante y CEO de una estructura que transformó al futbolista en una de las máquinas económicas más poderosas del planeta.
Desde sus inicios entrenando a Leo en Grandoli, pasando por las inferiores de Newell's, hasta negociar su fichaje en Barcelona a los 13 años, Jorge Messi supo mantenerse en las sombras sin dejar de ser determinante. Aquel operario metalúrgico de Acindar que construyó su casa en el sur de Rosario con sus propias manos se reinventó como un agente exitoso capaz de gestionar una de las carreras deportivas más complejas de la historia. Su mayor virtud fue volar bajo el radar, aprendiendo a no tentarse con los elogios y a mantener a Leo alejado de las turbulencias mediáticas durante casi tres décadas. Fue padre primero, representante después y CEO de una estructura empresarial que generó acuerdos multimillonarios con Adidas, Arabia Saudita, Hard Rock y otras grandes marcas globales.
La convicción fue el motor que impulsó a Jorge a acompañar a su hijo en los momentos más críticos. Cuando Leo tenía apenas 13 años y se encontraba adaptándose a Barcelona, enfrentando una fractura y llorando a escondidas, fue Jorge quien le preguntó si quería seguir o volver a Rosario. Leo eligió continuar, y su padre se quedó con él, renunciando a su vida en Argentina. Durante las últimas dos décadas, Jorge negoció con Joan Laporta en Barcelona, intervino en las tratativas con PSG y fue quien ingresó discretamente a los predios de Inter Miami en 2023 para perfeccionar los detalles finales de la llegada de su hijo a Estados Unidos. Aunque raramente daba declaraciones públicas, sus intervenciones fueron precisas y determinantes en cada momento crucial.
La estructura empresarial que Jorge construyó permitió que Lionel Messi acumulara una fortuna estimada en 750 millones de dólares durante la década pasada, según datos de Forbes de 2015 a 2025. En mayo de 2026, Leo figuraba como el tercer deportista que más dinero ganaba en el mundo y el segundo futbolista en alcanzar la categoría de multimillonario. Esta gestión ejemplar contrastaba con su perfil bajo: apenas concedió algunas entrevistas a lo largo de los años, manteniendo un código de discreción que imitó toda la familia. "No es enigmático, es reservado", lo definieron quienes lo conocieron en los círculos del fútbol profesional.
Según el biógrafo Guillem Balagué, quien tuvo acceso a la intimidad de los Messi: "En un mundo donde el dinero transforma a las personas y las convierte en buscadores de oro, Jorge Messi me parece una de las personas más honestas que he conocido en el ambiente del fútbol. Eso no es habitual". Su gestión se basó en la premisa de que el entorno no debe hacer ruido, sino permitir que la estrella brille sin turbulencias. Esta filosofía se mantuvo incluso durante el problema con el Fisco español en 2016, cuando Jorge se hizo cargo personalmente del error ante los tribunales, demostrando su compromiso con la integridad de la familia.
En los últimos años, Leo comenzó a asumir gradualmente las riendas de los negocios empresariales, tal como lo expresó en el America Business Forum en noviembre de 2025: "El fútbol tiene una fecha de caducidad y me gusta empezar a ver qué se puede llegar a hacer. El empresariado me gusta, quiero seguir aprendiendo". Desde entonces, Messi se ha mostrado más activo, asociándose con Luis Suárez en el Deportivo LSM, adquiriendo el UE Cornellà de España y apoyando proyectos familiares como Leones FC en Rosario. Sin embargo, fue Jorge quien sentó las bases de esta transición, preparando el terreno para que su hijo pudiera construir su propio legado empresarial. La discreción y el molde compartido entre padre e hijo explican, al fin y al cabo, el éxito de una relación que cambió la historia del deporte mundial.







