Tras la histórica victoria de la selección argentina sobre Inglaterra el 16 de julio de 2026, los jugadores celebraron en el campo de juego exhibiendo una bandera alusiva a las Islas Malvinas. El presidente Javier Milei respaldó públicamente esta actitud, considerando que la exhibición de la bandera constituye una expresión "perfectamente válida y lícita" de los sentimientos nacionales.
Milei defendió a los futbolistas y la emoción del momento, señalando que "es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan". Sin embargo, fue categórico al establecer una clara separación entre lo ocurrido en el terreno de juego y la política exterior del país. "Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático, con una inteligencia en el accionar", afirmó el mandatario.
El presidente enfatizó que los reclamos de soberanía territorial deben manejarse por vías distintas al deporte: "Eso está en otro carril, eso hay que manejarlo inteligentemente, pero son cosas distintas. Un partido de fútbol es un partido de fútbol". Para aclarar la posición ante la prensa internacional, sentenció que "las cosas que pasan en la cancha con los jugadores no son parte de la diplomacia".
Respecto a posibles sanciones de la FIFA por la exhibición de la bandera, Milei minimizó el impacto institucional. Explicó que "lo de los jugadores es entendible, les gana la emoción, lo hacen y eso probablemente lleve a que se discuta una sanción económica". El presidente calculó que en el peor de los casos, Argentina sufrirá una multa económica, sin que esto genere consecuencias institucionales mayores.






