El presidente Javier Milei retoma su agenda de política exterior tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Este viernes partirá hacia Estados Unidos para participar en una cumbre organizada por Donald Trump en Miami y en la inauguración del Argentina Week en Nueva York. Al regresar a Buenos Aires, podría recibir al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, consolidando así la estrategia de cercanía con Washington.
Milei viajará a Miami el viernes para participar el sábado en una cumbre con líderes latinoamericanos aliados de Trump. El encuentro, convocado en el hotel Doral, reúne a mandatarios de Paraguay, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Honduras. El objetivo geopolítico es contrarrestar la influencia de China en la región, asegurando que Estados Unidos tenga acceso preferencial a los recursos naturales y la producción alimentaria latinoamericana, mientras evita que Pekín fortalezca su posición comercial.
Tras la cumbre de Miami, Milei viajará a Nueva York para inaugurar el Argentina Week, el evento que se desarrollará del 9 al 12 de marzo. El Presidente ofrecerá una alocución de 20 minutos presentada por Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, para promover inversiones en energía, finanzas y tecnología. La permanencia será breve, ya que debe trasladarse a Santiago de Chile para la asunción presidencial de José Antonio Kast.
Lo más significativo podría ocurrir al regreso a Buenos Aires. Fuentes del Poder Ejecutivo confirmaron que es "altamente probable" que Marco Rubio visite la Capital Federal la próxima semana, con encuentro previsto para el jueves 12 de marzo con Milei y el canciller Pablo Quirno. Esta visita tendría un alto simbolismo político, reflejando la afinidad ideológica entre ambas administraciones.
La cercanía entre Milei y Rubio es notable. El secretario de Estado ya visitó Argentina en febrero de 2024 como senador, y el mismo día que asumió Milei, publicó una opinión destacando que el Presidente "es un aliado" que "Estados Unidos debería apoyar". Esta relación se ha consolidado con el apoyo financiero estadounidense durante el período electoral y las gestiones coordinadas en política exterior regional.







